viernes, 27 de mayo de 2016

“EL DON DEL CONSEJO, LA PRUDENCIA Y LA OBEDIENCIA”

Por Luis C. García Correa
Son muchas las veces que nos podemos desviar del comportamiento honesto y es maravilloso que alguien, con todo cariño, nos lo haga ver, usando el don del consejo.
La prudencia es la mejor aliada del don del consejo.
La prudencia abarca a todo nuestro comportamiento.
El don del consejo es encontrar una persona honesta que nos indique cómo debemos comportarnos para obrar con honestidad.
Nuestra vida interior necesita de consejo, para no dudar y caminar hacia la santidad, queriendo ser mejores.
Los grandes consejeros son la fe y el amor.
Del corazón nos salen los mejores sentimientos si han sido bien dirigidos por la educación, las creencias y el comportamiento honesto.
El don del consejo nos hace ver las posibles consecuencias de nuestro comportamiento, lo que es propio de la prudencia natural.
El don del consejo es una gran ayuda para tener una conciencia correcta y recta en todo momento. Este don nos ilumina para encontrar y aceptar las palabras y el aviso del amigo desinteresado, para caminar certeros por donde queremos ir sin arrepentirnos y para seguir por el recto camino, una vez que ha sido encontrado.
El don del consejo lleva aparejado la ayuda en conocer las normas morales.
El don del consejo nos debe conducir a la obediencia y a la prudencia, porque ambas son el más rápido y seguro camino hacia las cotas altas de la santidad.
El don del consejo, la prudencia y la obediencia ayudan a la vida diaria, tanto para los temas propios, como para ayudar a otros necesitados.
Acudamos a los misericordiosos, de ellos es el reino del don del consejo, porque  sus palabras están llenas de sabiduría y discreción, y ayudan con lealtad y humildad.
Es necesario conocer nuestras limitaciones. Para eso debemos acudir con humildad al consejero honesto y capaz, quien nos informará del camino certero.
Ante la duda sobre qué hacer, acudir al consejero honesto y verdadero.
El don del consejo, la prudencia y la obediencia nos hacen saber qué debemos hacer.
El don del consejo, la prudencia y la obediencia nos llevan a la ciencia.

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