viernes, 13 de mayo de 2016

La convivencia y el consumismo

Por Luis C. García Correa
El ser humano es un ser social por naturaleza, o lo que es lo mismo: nace, vive y muere en comunidad.
Cuando no se vive en comunidad es o porque es anacoreta y vive solo en un desierto o ha muerto. Mientras vivimos, vivimos en comunidad.
Lo triste en estos momentos es que en cualquier ciudad se vive solo en medio de la gente. Se vive solo estando rodeado de personas y en comunidad.
A mayor es la ciudad, mayor es la soledad.
Es una contradicción, pero es una realidad.
¿Por qué hay esta soledad en las ciudades? Por el tremendo individualismo demoledor en la relación humana. Yo y solo yo, lo demás me molestan y entorpecen la búsqueda de mi felicidad,
¿Eso es verdad de hecho y de derecho?
¿Es más  importante ganar dinero y estar aislado?  A compartir el tiempo en charlar con los amigos o vecinos, y tener una feliz convivencia,
Nos han convencido que la felicidad está en la posesión de cosas.
A mayor número de cosas nuevas, creo que soy más feliz.
Trabajamos para comprar aquello que nos recomiendan que dicen nos debe hacer felices.
Se confunde la felicidad con la tenencia de cosas.
Y lo digo porque una vez alcanzada la cosa, ya se ha perdido la ilusión y, ahora, a volver a empezar a trabajara y trabajar, dejando la convivencia, incluso la familiar,  para tener tiempo de trabajar para ganar el dinero necesario para comprar la nueva felicidad.
¡Qué tristeza! Trabajar para comprar, gastar, consumir y no gozar. A esos le llaman felicidad. 

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