domingo, 1 de mayo de 2016

¿Qué es un Corredor Verde Urbano? Ideas para Tamaraceite Sur. Si alguien nos quiere hacer caso...

Por Juan Calderín Liria
Presidente de la AV AYTAMY
Tamaraceite
Les dejo con una serie de cuestiones y respuestas sobre los Corredores Verdes Urbanos de la plataforma http://www.ecourbano.es/. De la propuesta realizada por esta Asociación de Vecinos en su momento, a lo que se tiene planificado hacer, va un trecho. Si a esto le sumamos que es una de las compensaciones pactadas con los vecinos, podemos sacar la cuenta de que lo que ha importado hasta ahora es lo privado sobre lo público y a Tamaraceite se nos ha tenido "arrimada" legislatura tras legislatura (y van tres corporaciones distintas).


1-¿Qué es un corredor verde urbano y para qué sirve?

La expresión corredor verde se aplica genéricamente a una franja de territorio que por sus características ambientales –vegetación, presencia de fauna- permite poner en contacto dos áreas naturales que de otro modo permanecerían desvinculadas. La vinculación contribuye a la viabilidad de los ecosistemas ya que, cuando se encuentran aislados unos de otros, tienden a degradarse.
Un corredor verde en el ámbito urbano realiza una función similar, en este caso une los diferentes tipos de áreas verdes que se encuentran dentro de la ciudad o en zonas adyacentes.
La complejidad del ecosistema urbano comporta que el corredor verde en la ciudad no pueda realizarse sin considerar en detalle los datos del contexto: disponibilidad de espacio público, características del tejido urbano, movilidad, accesibilidad, etc.
A diferencia del medio natural, dónde el corredor verde ya existe y sólo hace falta preservarlo, en la ciudad se trata normalmente de desarrollar esta cualidad en espacios que, por sus características, son susceptibles de cumplir esta función.
2-¿Qué beneficios aporta el corredor verde urbano?
3- ¿Cómo contribuye un corredor a la generación de microclimas?
En primer lugar permite aumentar la biodiversidad urbana a través de la continuidad de espacios verdes. En segundo, el hecho de incrementar la presencia de especies vegetales en el contexto ayuda a mitigar el efecto de isla de calor urbano. Un corredor verde transforma la calle contaminada y ruidosa en un espacio de estancia pacificado en donde el ambiente es acogedor y más confortable.
Un corredor verde se caracteriza por tener una importante presencia de vegetación a lo largo de su recorrido. La sombra proyectada por los árboles sumado al efecto de sumidero de calor, hacen de un corredor un instrumento de control y mejora del microclima urbano. Esto además de incrementar el confort en el espacio público, mejora sustancialmente las condiciones de entorno de los edificios, propiciando un menor consumo energético por climatización.
Las características fisiológicas de la vegetación hacen que el balance de energía sea diferente a la de cualquier material inerte. Gran parte de la radiación que reciben la transforman en energía química, reduciendo la emisión de calor latente. Es por ello que las superficies cubiertas por vegetación y suelo natural tienen una mejor respuesta térmica que las superficies impermeables, asfaltadas o materiales de construcción.
En este sentido la creación de corredores verdes representa una forma eficaz de luchar contra la isla de calor. No sólo por el efecto de la cobertura verde sino porque ésta, con su necesidad de suelo permeable, comporta la presencia de menor asfalto, un material que también contribuye al calentamiento. Pero para que la generación de climas más templados y confortables sea lo más eficiente posible, hay que estudiar previamente la orientación de las calles y la relación entre la altura de los edificios y la anchura de la vía, dos variables que condicionan la llegada de radiación solar y otros factores como la humedad y el viento.
El clima de una ciudad viene determinado por distintas variables como la situación geográfica, el tipo de actividades que se realizan, la propia estructura urbana y la calidad del aire. Más específicamente las concentraciones urbanas presentan el fenómeno conocido como “isla de calor” que es un calentamiento provocado por la industria, el tráfico y la contaminación, entre otros factores. Esta isla de calor debe ser contrarrestada ya que contribuye a aumentar la demanda energética y, cuando las temperaturas son elevadas, incrementa la sensación de bochorno. 4- ¿Cómo se inserta en corredor verde en el espacio público de la ciudad? Se inserta a través de la liberación de espacio público. Un corredor verde lograr destinar mayor superficie al peatón respecto a las funciones de los vehículos motorizados. De manera que permite generar nuevas superficies potenciales de naturación.
Por último, son elementos estratégicos para el tratamiento adecuado de los espacios de frontera como espacios de transición y contención del crecimiento urbano. En este sentido cobran interés por la conectividad entre el verde urbano y los espacios naturales.
En este sentido, la estrategias de naturación se adaptan a las características morfológicas de los tejidos urbanos valiéndose además de los elementos existentes en calles, plazas y parques. Elementos como balcones, terrazas, paredes verdes complementan y refuerzan al arbolado y arbustos del espacio público. 5-¿Por qué son especialmente interesantes los corredores verdes en una ciudad compacta? Porque están en relación con un modelo de ocupación del territorio más sostenible. La falta de espacios verdes en las ciudades compactas motiva el éxodo de la ciudad al campo, por consecuencia, la creación de segundas residencias y un elevado consumo de suelo. Un contexto muy densificado ejerce una presión que desequilibra la percepción del ambiente urbano. La creación de corredores verdes permite equilibrar la ciudad compacta con un mejor reparto de los espacios verdes públicos, así como también reduciendo el ruido y la contaminación producidos por el tráfico.
Ayuda en la identificación de ámbitos que se presentan un buen equilibrio entre el medio edificado y el espacio de estancia disponible. El análisis permite a su vez identificar los ámbitos en los cuales es necesario incrementar los espacios verdes para mantener la continuidad necesaria que consolide al corredor.
La compacidad de una ciudad es en principio una característica de signo positivo que, junto a la complejidad, la eficiencia y la cohesión, configura el modelo que mejor responde a los retos de la sostenibilidad. La ciudad compacta por ejemplo genera menos emisiones que la ciudad dispersa al demandar menos movilidad. De todas formas, hay que recordar que la compacidad expresa la relación que existe entre el medio construido y el espacio libre. Y si se produce un desequilibrio del espacio construido sobre el espacio libre ello repercute en una pérdida de la calidad de vida del ciudadano. Por tanto, un nivel de compacidad excesivo es una indicador de disfunciones. El medio construido ejerce presión sobre el territorio y el espacio público es un agente descompresor, el corredor verde como componente del espacio público y por sus características intrínsecas –generador de oxígeno, amortiguador del ruido, etc.- mitiga de manera importante los efectos de una compacidad demasiado elevada. 6-¿Cómo ayuda el análisis detallado de la compacidad del tejido urbano a potenciar determinados corredores verdes y a definir otros que aún no son realidad?
Igualmente se deben considerar las características de la vegetación en plazas, parques, jardines públicos y privados. El conocimiento de los espacios verdes privados es muy importante para incentivar la participación de los ciudadanos que puedan estar implicados en la consolidación de los corredores.
El análisis de la compacidad se puede efectuar a distintos niveles y cada uno de ellos nos da una información diferenciada aunque complementaria, que posteriormente será útil para la finalidad que se plantea en la pregunta. 7- ¿Qué peso tiene el conocimiento del verde urbano existente –en todos sus aspectos- a la hora de definir los corredores? El conocimiento del verde urbano existente en toda su extensión es trascendente en el caso que nos ocupa. Un conocimiento básico es la localización de las zonas verdes o espacios naturalizados de la ciudad, los cuales representan los nodos en una red de corredores verdes urbanos. Después se ha de tener conocimiento sobre los elementos que permiten generar la conectividad entre dichos nodos como son los árboles. A partir de los datos del arbolado viario de la ciudad se puede establecer el volumen de verde para cada tramo –especie y tamaño- la variabilidad y predominancia de especie y el potencial de naturación, es decir, la capacidad de una calle determinada de acoger arbolado de gran porte. También se ha analizado la permeabilidad del suelo en la ciudad, una característica vinculada a la presencia del verde, que tiene repercusiones en el ciclo del agua y el balance energético locales.
9- ¿Qué relación guarda la búsqueda de un nuevo modelo de movilidad y espacio público, como el que representan en parte las supermanzanas, con los corredores verdes?

Este conjunto de datos ayuda a determinar, en el momento de crear o completar corredores verdes, el tipo de especie que hay que escoger de manera preferente o las ubicaciones más adecuadas para ciertas plantaciones. Y también a estudiar las mejores relaciones posibles entre vegetales tanto a nivel del suelo como en altura. Este último nivel es particularmente interesante para la extensión de los hábitats de los pájaros, actualmente concentrados en los parques de la ciudad. 8- ¿Cómo puede repercutir el progresivo desarrollo de corredores verdes en la vida de los ciudadanos, en sus actividades y desplazamientos cotidianos? Lo hará en diversos aspectos y de forma positiva. Hemos comentado antes los beneficios genéricos de la potenciación del verde urbano que se resumen en un ambiente más saludable y más agradable, al que podemos identificar con el confort urbano. Quizás uno de las principales repercusiones sea el cambio en la movilidad obligada y de ocio de las personas. La pacificación del espacio público otorgando preferencia a las redes de movilidad sostenibles, además de reducir emisiones de gases de efecto invernadero, reinventa el espacio urbano. Se amplían las posibilidades de nuevos usos que permitan reactivar la cohesión social a través de la creatividad y la innovación. En definitiva, un paso adelante hacia un modelo de ciudad más sostenible.
Sin embargo, si se trata de una renovación del modelo de movilidad los cambios que puedan darse en el resto de la movilidad están directamente vinculados a la potenciación de corredores o a la creación de nuevos. La canalización del vehículo de paso por la red viaria básica y su exclusión de las supermanzanas permitirá que el espacio liberado dentro de estas áreas sea utilizado para ganar más verde urbano y espacios de paseo y relación. En este esquema urbano los corredores verdes podrán adquirir lo que ahora les falta en gran medida: amplitud y continuidad.
Los corredores verdes mejoran la calidad del espacio público y como hemos señalado facilitan el desplazamiento a pie y en bicicleta. La redefinición de las redes de movilidad basada en el concepto de supermanzanas permite liberar sustancialmente el espacio público con lo cual la integración de corredores verdes en los tejidos urbanos resulta más efectivo. La supermanzana ofrece las características idóneas para la creación de corredores verdes urbanos.
Por otra parte, la propuesta de red de transporte público basada en supermanzanas, garantiza la accesibilidad a toda la red de corredores verdes desde cualquier punto de la ciudad. Con lo cual el disfrute de estos espacios queda más al alcance de la población de forma más accesible.


Fuente: http://www.ecourbano.es/

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