jueves, 1 de septiembre de 2016

Hay asuntos que enervan e incluso asombran

Por Antonio Domínguez Herrera
No ve uno las maneras de meter mano a reliquias, sin que el que lea entienda en la vertiente (de qué vertiente se trata) en que se afronta casi cualquier asunto y menos tratándose como se trata de los más delicados asuntos.
Yo a pesar de estar intentando bien masajear para clavar la dolorosa inyección; voy a hablar de la catedral de Las palmas ante un pueblo chovinista y entregado como la devoción rociera. No voy a decir del saludable y envidiable recogimiento y respeto y religiosidad de sus parroquianos; ello se da aquí como se pueda dar en el sitio de más veneración del mundo. Siempre tuvo nuestra catedral obispos eminentes y universales; destacando PILDAIN, que le negó a Paco Franco la entrada en la casa de Dios catedral. Cuando el chico del Ferrol se dirigió a Teror para quitar hierro y llevaba en la plaza media hora diciendo que no se marchaba sin ver a tan milagrosa virgen. Monseñor Socorro agarrado al teléfono y lloriqueando, le impelía al obispo: señor pero que hago ¡¡no se quiere ir!! Hasta que al fin el señor obispo le dijo: déjalo entrar, sin coros ni órgano ni honres ningunos: déjalo entrar como una oveja más. Esta batallita también sucedió antes de yo nacer y la oí bastante más tarde en la casa de la cultura (barbería) 1832 veces: de trascripción oral, por lo que se hace necesario y capital aquí el presuntamente.
Entiéndase todo lo anterior como devenido y que señalo para que se vea mi respeto al credo y mi mayor consideración a cofradías, mayordomos y a cuanto ente religioso.
Ya hablando de sus muros porque no tiene alma la piedra que forma la catedral; igualmente que tampoco la que forma el domicilio, queda lo material, ajeno a lo espiritual que allí dentro ocurre (que tampoco se nota ni se siente vivir el espíritu; sin embargo ocurre por sí mismo cuando confluyen “los factores” que le caracterizan). Me siento mal cuando veo a los lameculos de siempre vendiendo como vello monumento una obra inacabada que no va mucho más allá de un gran almacén en puerto de Liverpool; tengamos en cuenta que se ha dicho de sacros lugares y que de piedras nada se dijo. Quiero mi catedral por lo que representa pero la quiero terminada ¡¡YA!!

No hay por donde coger su arquitectura, la cual no radiografiaré, solo decir de la esfera del reloj instalado en lo alto de una ventana y un montón de asimetrías, que tan lejos no están para el que quiera comprobarlas en su sitio. Como Gran Canario opino que se debe terminar la catedral. La azotea donde están las torres campanario y la hornacina debe quedar limpia para de allí para arriba dar magnificencia; aprovechar el solar yuxtapuesto para levantar tremenda torre con filigranas en piedra, con aires de la de Arucas. No sirve arquitecto de ahora. Hay que buscar un anciano que no este inhabilitado y que sea experto en construcciones clásicas. Buscar a ese genio en el mundo entero también ayudaría.

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