lunes, 12 de septiembre de 2016

Los peregrinos a Teror dejan 2.500 kilos de latas y botellas en las cunetas

C7. Igual que las larvas o los caracoles, que dejan un rastro de baba a su paso, así se comportaron parte de los peregrinos que subieron a Teror entre el 7 y el 8 de septiembre. La concesionaria del Cabildo que tiene a su cargo el mantenimiento de la GC-21 y la GC-219 recogió en dos días 2.500 kilos de latas, botellas, papeles y bolsas de plástico.
La cantidad, 2,5 toneladas, es mucha si se tiene en cuenta que la mayor parte de los desechos recogidos pesa muy poco. La mayoría de los residuos que una parte de los peregrinos se dejó por el camino eran latas vacías, bolsas, botellas de plástico (de refresco o agua), tetra brick, paquetes de papas, cajetillas de tabaco y pañuelos de papel desechables. Ya el mismo día del Pino, el 8 de septiembre, la gente que subió en coche a ver la procesión de la patrona de Gran Canaria pudo comprobar cómo la cuneta se había convertido en un río de basura y desperdicios que daban cuenta del paso de una masa humana poco cívica.
La concesionaria del Cabildo para el mantenimiento y conservación de las carreteras del centro de la Isla concentró a sus  efectivos en la GC-21 y la GC-219, los dos nombres que recibe la antigua carretera general que une la capital con Teror y que es la más usada por los que peregrinan a la villa mariana. No se incluye el viaducto, porque por él no pueden pasar los peregrinos. La empresa desplegó a sus operarios a lo largo de los más de 12 kilómetros de la GC-21, salvo en el tramo entre Las Mesas a la rotonda de La Suerte, que por tradición lo ha venido limpiando el Ayuntamiento capitalino.
 Pero no fue esta la única basura que se recogió tras las fiestas por excelencia de Gran Canaria. El Ayuntamiento de Teror, que preside Gonzalo Rosario, organizó también un dispositivo especial de limpieza para la víspera y el día grande de la patrona que se saldó con la recogida de un volumen de 56,08 toneladas de residuos solo en el casco, aunque no está incluida la selectiva de papel y plástico. La cantidad coincide casi con la de la última edición, cuando se limpiaron 60 toneladas. De esos 56.000 kilos, 30.000 los dejó el paso de la romería-ofrenda de la víspera.

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