lunes, 31 de octubre de 2016

Opinar

Por Luis C. García Correa
Opinar en el sentido de “hacer conjeturas acerca de una cosa”: este es el tema sobre el que quisiera hablar hoy, según mi leal saber y entender. 
Creo que es necesario que todos tratemos de transmitir nuestras creencias y vivencias con la mayor honestidad y veracidad posibles, con el fin  de ayudar.
Opinar de algo sin saber de ello, o repetir ideas de oídas, de otros, es algo que creo hay que pensarlo mucho antes de plasmarlo en palabras escritas que podamos leer los demás.
Opinar sin saber, por creerlo o por imaginarlo, puede hacer un gran daño. Y no digamos quienes hablan ex cátedra.
Por ello siempre agradezco y solicito que me corrijan.
No bastan los buenos deseos y las buenas voluntades, hay que decir lo que creemos honestamente – no opiniones – y si uno se hace eco de lo dicho por otra persona, al menos mencionar el origen de la información, y no hacerla como propia.
Creo que nunca debemos confundir opinar con afirmar.
No es lo mismo opinar que creer.
Decir lo que creo no es una opinión es una creencia sumamente respetable y hasta necesaria cuando se desea ayudar.
Decir lo que imagino es una opinión, que puede ser muy respetada y buena de acuerdo a la honestidad y ser muy mala debido a la deshonestidad.
Me he atrevido a tratar este tema con el deseo de ayudar y ver que hay una gran diferencia entre las creencias y vivencias y las opiniones. Entre la verdad y la mentira. Entre creer e imaginar.
Opinar debe servir para ayudar de acuerdo a la honestidad.
La gran solución para opinar es la honestidad.
Opinar es decir sin afirmar.

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