martes, 1 de noviembre de 2016

¿Halloween o los Finaos?

Por Esteban G. Santana Cabrera
La memoria histórica de un pueblo va desapareciendo si entre todos no hacemos lo posible por recuperarla o mantenerla. De poco sirven los libros y las bibliotecas si no avivamos las tradiciones de antaño y vamos dejando que mueran "asfixiadas" por otras que vienen de fuera, eso sí, más comerciales y que han hecho, en poco tiempo, mucho daño a nuestro patrimonio cultural y tradicional. Y con esto no quiero decir que no se introduzcan nuevas tradiciones, porque eso hace que un pueblo se enriquezca y crezca culturalmente, sino que hay que hacer lo posible para que convivan ambas, sin perder la verdadera identidad. Y un ejemplo de esto lo tenemos en la "Fiesta de los Finaos", que antaño se celebraba con tanto júbilo por grandes y chicos y a día de hoy, si le preguntamos a las nuevas generaciones, apenas saben cuál es su significado. Una fiesta que no consiste solo en comer castañas, sino en todo lo"mágico" que había detrás de la misma.

La palabra  "Finaos"  significa "persona muerta" o "difunto", y hace referencia en muchos sitios de Canarias, a una fiesta popular que se celebraba la víspera del día de todos los santos, el 1 de noviembre. La tradición de los "finaos" era, eminentemente, familiar. El día de los finaos o difuntos realmente se celebra el 2 de noviembre, ya que el día 1 es la fiesta de Todos los Santos. La víspera de ese día, la mujer de mayor edad de cada familia recordaba a los fallecidos, los finados, los que habían llegado a su fin.  Contaban anécdotas de los fallecidos de la familia y los hacía presentes con sus palabras. El baile de taifas se realizaba el día anterior a los difuntos, empezaban a las nueve y terminaban a las doce, pues había que respetar el día de los difuntos que se celebraba al día siguiente. La fiesta hoy consiste en acudir con trajes tradicionales y consumir castañas asadas, beber anís, ron miel y reunirse con amigos y familiares. Desgraciadamente en pocos lugares de nuestra tierra se celebra ya el Día de los Finaos.

Otra de nuestras tradiciones de antaño para estos días era el Rancho de Ánimas, formado por un grupo de hombres y dirigido por un “ranchero Mayor”. Su fin era mantener el culto piadoso por las personas fallecidas. Iban por las calles cantando y recogiendo dinero, que luego entregaban para la celebración de misas por las ánimas. Suele comenzar el 2 de noviembre con una ceremonia en que se comen frutos: nueces, castañas, etc. Desde esta fecha y durante dos o tres meses se reúnen en distintos lugares para entonar sus endechas –en octosílabos- y coplas en hexasílabos, dedicados a varios temas: tema de las ánimas; tema de un difunto concreto; temas de milagros o historias de santos.

Es una pena que nuestros niños no vivan estas tradiciones. Porque para que éstas no desaparezcan de nuestro patrimonio cultural hay que mantenerlas vivas, no solo en el recuerdo, sino en nuestro hacer cotidiano. Si quieren que les diga la verdad, no estoy en contra de Halloween, pero no perdamos lo más importante que tenemos, nuestras tradiciones. Porque una cosa no quita a la otra.

1 comentario:

pedro Domínguez herrera dijo...

Las tradiciones se van quedando en el olvido y lo de afuera en una sociedad tomada y servil con el turismo se va apropiando y desplazando nuestra cultura y nuestra forma de ser con fiestas y vocablos... Te felicito