viernes, 4 de noviembre de 2016

¡Hay quienes suben escalones y hay quienes los bajan!

Por Luis C. García Correa
La vida es muy corta y de mucho valor para perderla en bajar escalones.
¿Quiénes bajan escalones? Los insolidarios, maleducados, deshonestos, paternalistas, individualistas, pasotas, egoístas…
Todo lo que no sea hacer el bien y repartirlo, es bajar escalones.
La bajada de los escalones conduce a la infelicidad y reduce la libertad.
¿Quiénes suben escalones? Los honestos, educados, solidarios… los buenos que van camino de la santidad.
Benditos y alabados sean los buenos, que con su bondad nos reparten felicidad y libertad.
Subir escalones es una gozada, llena el alma y el corazón de ilusión y de esperanza.
Cuando la mayoría de nosotros -los seres humanos que tenemos cuerpo y alma capaces de ser felices y libres– seamos buenos, y vayamos en busca de la santidad, el mundo será lo que debe ser: el paraíso terrenal.
Perdemos la vida en tener y no repartir. En saber y no enseñar. En amar cosas sin amar a los demás. Cuando aplaquemos, mejor eliminemos, nuestro egoísmo, viviremos la plena felicidad, porque la estaremos repartiendo.
La felicidad sin darla y repartirla a los demás es pura ilusión. No es realidad y mucho menos es felicidad.
Bajar escalones es más enervante, lo convierten a uno en una fiera indomable, capaz de repartir el mal como cosa natural.
Subir escalones es ir camino de la santidad, el mayor logro personal, la vida se llena de pleno contenido que rebosa y damos ejemplo que, seguro, alguien copiará e imitará y caminaremos juntos en la misma dirección, la gloria de la santidad.
Subamos y no bajemos escalones, y la vida y el entorno se llenarán del aroma del amor de quien reparte bien porque es lo que tiene y lo da.
Subir siempre, para ver con más perspectiva la vida y ver el camino que estamos recorriendo y hacia dónde vamos.
Será el ejemplo que todos necesitamos ver, oír e imitar.
Suba escalones, le animo, que nos hará felices a todos.

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