viernes, 11 de noviembre de 2016

La Circunvalación se abre en ambos sentidos a la espera del tramo final hasta la costa

Fotografía LPDLP
LPDLP. La cuarta fase de la Circunvalación se abre en ambos sentidos. La Consejería de Obras Públicas estrenó a mediodía de ayer el tramo que une el distrito de Tamaraceite, en Las Palmas de Gran Canaria, con Arucas, a la espera de culminar los trabajos en el enlace final de casi dos kilómetros desde las inmediaciones del parque de bomberos hasta la autovía de la costa (GC-2), a la altura de la granja del Cabildo, que se espera iniciar el año próximo para rematarlo en 2019. Sería el final de una macroinfraestructura viaria para bordear la capital grancanaria, que se comenzó a poner sobre el papel hace 53 años con el primero proyecto de circunvalación, si bien la primera fase que unía Plaza América con los barrios de Nueva Paterna y Tamaraceite tuvo que esperar para su inaugurarse a las navidades de 1999.
La apertura de esta cuarta fase se ha fraccionado en tres partes. El pasado 4 de agosto se abría al tráfico el trecho que va de Arucas a Las Palmas, que beneficiaba a los vecinos del citado municipio norteño, pero también a otras poblaciones limítrofes como Firgas y Valleseco y el interior de la Isla. Mientras, ayer se activaba el mismo recorrido en ambos sentidos, permitiendo un mayor flujo entre los conductores del Norte y del Sur. Pero la verdadera relevancia de esta vía para el tráfico solo será visible cuando se remate la última conexión.
Hasta entonces, esta nueva carretera también se ha abierto sin solucionar todo el nudo de conexiones, lo que obliga a los coches que llegan desde la capital a 'invadir' el ramal paralelo de vuelta en los últimos metros de la nueva vía. Por este motivo, se ha colocado por motivos de seguridad una fila de conos de separación.

Pese a todo, numerosos vehículos inauguraron ayer la carretera por curiosidad y para ahorrarse tiempo, ya que atravesar el tra-yecto requiere menos de cinco minutos.
Los vehículos procedentes del casco de Arucas se incorporan ahora por un ramal que comunica directamente con la nueva autovía, a la altura del parque de bomberos. Mientras, los que circulen en el sentido contrario en dirección a Arucas se incorporan desde una glorieta provisional situada a la altura del barrio de El Hornillo. También existe un enlace en la zona de Santidad y Cardones, a la altura de la fábrica de galletas Bandama.
La Consejería de Obras Públicas anuncia que la obra del remate final con la autovía de la costa se reanudará el próximo año, con la aprobación del nuevo presupuesto regional. En principio, se espera que en el nuevo ejercicio se inviertan unos ocho millones, a lo que habrá que sumar otra consignación para la siguiente anualidad. La intención de la institución regional es poder concluir el conjunto de la cuarta fase en 2019, si no surgen nuevos contratiempos.
La autovía de dos carriles en ambos sentidos (sin contar los ramales de conexión y de las vías auxiliares) permite velocidades que oscilan entre los 80 y 100 kilómetros por hora en su recorrido. Y, cuando esté a pleno rendimiento, se estima que tendrá una intensidad media de 40.000 vehículos diarios, lo que permitirá aliviar la entrada tradicional a la capital por los túneles de Julio Luengo. Cuando esto pase, los responsables políticos ya anunciaron su intención de acometer otras mejoras viarias para evitar los 'puntos negros' del tráfico en la ciudad. Sobre todo, las conexiones de Plaza América y el citado túnel en su entrada por Las Alcaravaneras.
La obra completa de la cuarta fase salió a concurso en marzo de 2007 por un presupuesto máximo de 105.749.488,45 euros, y un plazo de ejecución de 42 meses, por lo cual tenía que haber entrado en servicio durante el año 2011.
Fue adjudicada a la unión temporal de empresas formada por Acciona, Lopesan y Transportes Espino Flores a principios de noviembre del mismo año por un presupuesto de 91.103.184,30 euros. De esa cantidad, se han certificado de momento 94,5 millones de euros, según el Gobierno de Canarias.
En cualquier caso, la obra se ha encarecido en casi catorce millones, ya que el presupuesto real asciende en estos momentos a 115.058.379,31 euros, a la espera de posibles nuevos vaivenes económicas. Por tanto, también se ha encarecido más de diez millones respecto a la cuantía por la que salió a licitación hace nueve años.
No hay que olvidar que el proyecto ha sufrido numerosos parones por motivos económicos y por dificultades en la expropiación de algunas fincas, que han implicado ya una demora de cinco años sobre los plazos previstos.
De forma paralela, la obra ha permitido construir un nuevo túnel en el barrio capitalino de Tenoya, evitando con ellos los atascos que durante décadas se registraban en este punto por se estrechez.
La cuarta fase se engloba en una de las infraestructuras viarias más importantes que se han construido en Gran Canaria. El primer estudio del proyecto de la amplia red viaria fue presentado en 1963 por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, y llegó a ser aprobado por el Consejo de Ministros en 1974. Pero no fue hasta 1990 cuando realmente comenzó a gestarse la verdadera actuación pública.
El Gobierno de Canarias publicó el 19 de febrero de 1990 una orden para el inicio de la asistencia técnica para el concurso que regiría la adjudicación del proyecto de trazado. En ese momento, se ponía en marcha el complicado procedimiento administrativo que llevaría más de seis años hasta que entraron los obreros y las máquinas.
En 1996 se adjudicaron los trabajos de la primera fase, comenzando su construcción el 25 de noviembre y terminando más de tres años después, ya que se inauguró en las navidades de 1999. Esta fase de la circunvalación unía Plaza América con los barrios de Nueva Paterna y Tamaraceite.
Todavía no se había inaugurado la primera parte cuando ya las obras de las siguientes fases estaban a pleno funcionamiento.
La apertura al tráfico de esa primera fase facilitó el acceso a un buen número de barrios, con un trazado de 10,6 kilómetros que discurre desde Guanarteme a Tamaraceite. Se trata de una vía rápida con dos carriles por cada sentido de la circulación, partiendo del barrio de Tenoya y continuando hasta los alrededores del centro comercial La Ballena y la plaza de América.
En este primer tramo, también están ubicados los túneles artificiales sobre los que se ejecutaron los campos de fútbol y el parque de La Ballena. Para ello se consiguió cambiar la propuesta inicial de que la carretera fuera sobre superficie, y se enterrara para habilitar estos espacios libres.
El 14 mayo de 2003 se abrieron al tráfico las dos siguientes fase en la que se fraccionó la red viaria de la nueva circunvalación.
La fase dos une Nueva Paterna y Pico Viento con el ramal de San Cristóbal, y la siguiente enlaza Pico Viento - Jinámar con un ramal a Hoya de la Plata, en la entrada sur a la Avenida Marítima. Ese día unos 38.000 vehículos estrenaron el nuevo asfalto. El enlace de Nueva Paterna conecta ambas fases de la circunvalación a través de un gran viaducto en el barranco de Guiniguada, que conduce a Tafira.

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