jueves, 22 de diciembre de 2016

INCONTESTABLE POR AXIOMÁTICO.

Por Antonio Domínguez
Hay quien dice que “ilustrísimo” y “excelentísimo” no lo es ningún ayuntamiento al mismo tiempo, pero yo conozco a uno que, para colmo, no es ninguna de las dos cosas; porque su afición principal es acaparar no solo sus propias tierras, sino las ajenas. Y es que la solución que quiere dar el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria al contencioso juicio con el excelentísimo Ayuntamiento de San Lorenzo no es ni salomónica ni racional. Sí, excelentísimo. Porque, dejémoslo claro desde el principio, es el de San Lorenzo el que merece ese tratamiento, puesto que no se le conocen ni pillajes ni manipulaciones de la historia. Por el contrario, esa reacción de “cállense ustedes la boca” del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria es, cuanto menos, una injusticia del tamaño de una masa ya de por sí alimentada por una sucesión de acciones reprobables, todas ellas encabezadas por una incautación que sigue esa línea de chulería, y casi de delincuencia criminal, de todos esos delitos.

Nos disponemos a analizar pieza a pieza el caso de San Lorenzo y, de ese modo, aprovechar el criterio y los ideales de justicia del lector. Defenderemos, en otras palabras, nuestra dignidad mancillada, que, si bien puede restituirse en el aspecto material, nunca podrá regenerarse en el psíquico debido al espantoso sufrimiento de tantísimos años desposeídos, olvidados e incluso perseguidos.

El amor a nuestra bandera es uno que solo puede vivirse plenamente con el cumplimiento de la ley, ya que es una forma de consumarlo y volverlo real. Esa pasión alcanza su máximo esplendor cuando vemos el magnífico color verde de tan amada bandera ondear en el mástil de nuestro Excmo. Ayuntamiento y, desde allí, un sinfín de copias en Tenoya, en Tamaraceite; en la propia playa de Las Canteras, nuestra hasta Peña La Vieja; hacia Fuente Morales y hacia Guanarteme, recorriendo toda la costa norte hasta pa'llá lejos. ¡Y más allá! Horas y horas de carretera hacen falta para llegar a las lindes de la cumbre, así como a Arucas a través del norte de Las Palmas, donde está también la línea imaginaria que separa Tafira, Santa Brígida, San Mateo y Teror. Las antiguas tierras del virrey Adeum, que, en extensión y fertilidad, nada tienen que envidiar a cualquier otro microclima del orbe.

Todo ello es nuestro, pero no ante la Ley. Por eso, para que lo nuestro sea nuestro de verdad, lo único que se necesita es que un solo magistrado crea en la Justicia, o que lo muevan ideales virtuosos que no tengan nada que ver con la egoísta ambición de la mentira y el robo. ¿Qué nos ha llevado a esto? ¿Cuál es la clave? Principalmente que estos dos ayuntamientos no solo son distintos, sino antagónicos; y que uno de ellos, emulando el fraternal asesinato de Abel por parte de su hermano Caín, mató al de más altura. Por eso, para dar un soplo de vida a nuestro moribundo ayuntamiento y desenterrar los cadáveres de la Guerra en nuestro suelo, es necesario que se abran las puertas de ese lugar, si es que existe, en el que habita la Justicia; y que, con ayuda de internet, capaz de llegar a todos los rincones del planeta, se conozca la verdad.

Sé que será difícil. Sé que, como suele decirse, hay que hacer de tripas corazón y convertir la impaciencia en paciencia. No obstante, eso significa que la lucha debe ser pasiva al estilo Gandhi, sin rozar un solo inmueble y sin ningún atisbo de algarada del menor signo de violencia. La lucha tiene que ser pasiva y mi voz, como las de todos aquellos que, como yo, creen en el Excelentísimo Ayuntamiento, se eleven y retruenen en una sola. Afortunadamente, internet sigue siendo una herramienta idónea para llamar al sentido de pertenencia, entendiendo como arma en este caso la elocuencia y los argumentos que respaldan la verdad. Sí, la verdad, no nuestra verdad. Nuestra causa por San Lorenzo es universal.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Gracias Antonio.
Por tus acertados artículos sobre nuestro municipio de San Lorenzo de Tamaraceite.
Verdades y recomendaciones que compartimos muchos demócratas de nuestra jurisdicción.
No como otros que se ponen piel de corderos bajo la palabra demócrata y luego son tan dictaduras como los que nos robaron nuestro municipio.
No cambies Antonio, que estas en el camino de la verdad.
Felicidades y adelante con tus acertados artículos.