viernes, 16 de diciembre de 2016

Insistir en la Responsabilidad

Por Luis C. García Correa
La responsabilidad es cimiento del bien, de la felicidad y de la libertad.
Sin responsabilidad no hay posibilidad de una convivencia normal, feliz y natural.
Sin responsabilidad no hay posibilidad de que haya honestidad y conocimiento y vivencias del bien y de la libertad.
La responsabilidad es una herencia.
La responsabilidad se aprende de niño y se practica y amplía mediante el compromiso, sostenido a lo largo de los años, con los valores adquiridos y practicados.
Aceptar vivir sin responsabilidades es perder el sentido de la vida. Es vaciar la vida de contenido.
La vida sin responsabilidad se convierte en el páramo y el desierto de la existencia, por la falta de valores y vivencias que llenen el alma y el corazón de contenido y valores por los que vivir, alegrarse y llorar.
No llorar en la vida es inconcebible para una vida con responsabilidad, llena de amor y actividad, pasión y alegría.
La vida con responsabilidad ennoblece y engrandece. La persona responsable comparte los bienes y las dichas, las penas y los sacrificios.
Benditos y alabados sean los responsables, los honestos y participativos, porque de ellos nacen y creen las circunstancias necesarias para la felicidad.
Uno de los grandes cimientos del mal personal y social es la falta de responsabilidad personal y de la comunidad.
La responsabilidad evita el mal.
La responsabilidad ayuda al bien.
La responsabilidad engendra felicidad.
Con responsabilidad se vive la libertad.

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