miércoles, 5 de abril de 2017

¿Tiene precio la honestidad? ¿Tiene precio la corrupción?

Por Luis 
¿Tiene precio la honestidad? No debería tenerlo, ni lo tiene con las personas honestas.
Los deshonestos creen que todo tiene un precio.
Comprar a personas es una práctica que se ha extendido de forma universal. ¿Por qué? A mi entender por falta de valores morales, éticos o religiosos, heredados, aceptados y practicados.
“Hay personas que jamás serán compradas”. Esas personas lo tienen claro y viven con honestidad, convencidos por su educación en valores morales, éticos o religiosos, que orientan y dirigen sus vidas.
¡Claro! Para practicar valores morales, éticos o religiosos se han tenido que aprender, en especial de niño y se han tenido que ejercitar y reafirmar a lo largo de la vida.
¿Tiene precio la honestidad? No, no lo tiene, ni lo tendrá jamás.
Se compra al que ya es corrupto.
Un valor tan importante y de enorme trascendencia como es la honestidad, ni se compra ni se vende, ni se adquiere con valores materiales. Se tiene o no se tiene.
¿Qué hacer para ayudar a los corruptos? Como creyente rezar y no ofrecer la deshonestidad, y como no creyente, supongo que lo mismo que tienen que hacer los honestos: no proponer ni ofrecer la deshonestidad como solución a una vivencia o problema, y si es necesario aceptar los sacrificios que suponga la limpieza de vida, como signo del amor a los demás y por su honestidad.
La corrupción es la enfermedad mortal que arrasa, arrolla, daña y puede llegar a matar la vida personal y  ciudadana, y, al igual, a todo el hábitat natural de un pueblo y de una nación.
La corrupción arrastra a los ciudadanos y a la nación a extremos malignos inimaginables y puede llegar a crear el caos nacional.
No hay antídoto para la corrupción. O se quita y extirpa con fuerza, o se extiende de forma arrolladora.
La corrupción es una consecuencia de la falta de educación de valores y se extiende y se hereda por generaciones.
Hay países riquísimos en bienes materiales y sus habitantes viven en la miseria solo por la corrupción.
El corrupto lo es porque es deshonesto y su vida la basa en que todo tiene un precio y que pagando obtiene lo que persigue o necesita o le apetece. Por eso paga o es pagado, extorsiona o admite la extorsión.
¡Qué tristeza! ¡Qué horror! ¡Y qué pesadilla! La corrupción arrasa con todo y no respeta nada.
Con honestidad no hay corrupción, sino la posibilidad de vivir en armonía, unión, felicidad y libertad.
La corrupción es el tsunami de la vida social humana.
No hay riqueza material que resista a la corrupción.
¿Tiene precio la honestidad? No lo tiene, ni lo tendrá.
¿Tiene precio la corrupción? Sí lo tiene, y lo tendrá.
¿Tiene precio el corrupto? Lo tiene, y lo tendrá.
La corrupción arrastra todo en la vida humana y en la vida natural.
La corrupción y el corrupto son un mal mortal en la sociedad.
La corrupción es la muerte de la sociedad.

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