miércoles, 8 de agosto de 2018

¡Qué difícil es expresar los sentimientos!

Por Luis C. García Correa
Expresar con palabras los sentimientos me es muy difícil. Lo he intentado y lo sigo intentando, y compruebo que aún no lo he conseguido. Pero seguiré intentándolo por honestidad, convicciones, amor y por mis amigos y la amistad. Y aquí va mi intentona.
Para expresar los sentimientos sí que he llegado a un convencimiento: “¡No basta con tener buena intención, se necesita tener iluminación, ser humilde y pedir perdón!”
Así que rezo con la expresión milenaria “Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de las gentes, y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu Espíritu Creador y renueva la faz de la tierra” y añado ¡ayúdame a expresar mis sentimientos!
“¡Mis sentimientos son una consecuencia de la educación recibida en valores, creídos y aceptados, que he recibido y del esfuerzo que intento realizar por el bien de los demás!” “¡Mis sentimiento son mi corazón y mi conciencia!”
Me educaron en el amor a Padre Dios y al prójimo, a ustedes, como a mí mismo. Si no soy consecuente con esa creencia y mandato, falto a mis creencias, valores, fe y honestidad, y a la amistad.
Pero siguen sucediendo las mismas circunstancias y yo sigo siendo yo. Así y todo me aventuro a narrar, a expresar cuáles son esos sentimientos que llevo en mi conciencia y en mi corazón.
Básicamente mis sentimientos son no faltar a mis valores, fe, convicción y honestidad; todo precedido y dirigido por el amor a Padre Dios y a los demás. Esos son y deben ser mis sentimientos, mis convicciones.
Cuando he faltado a mis convicciones he pecado. Y he pecado muchas veces.
Bien sabe Padre Dios lo que me he arrepentido y que me arrepiento todos los días. He pedido perdón y sigo pidiendo perdón hasta que me muera. Aunque sé que Padre Dios nos perdona y “se olvida” de esas ofensas.
He manchado mi alma con mis pecados, y le dedico mucho tiempo a pedir perdón a Padre Dios y a todos los que les he faltado. Padre Dios sé que me perdona y los demás espero que me perdonen, porque he pedido y pido perdón con verdadero, sincero y sentido arrepentimiento, y porque procuro reparar las ofensas.
He querido fortalecer mi voluntad y creencias para no pecar, y sin embargo he pecado. Sé que más que mi voluntad necesito la ayuda de Padre Dios, la gracia. Padre Dios nos la da si la pedimos, siempre nos quiere ayudar, si nos dejamos ayudar.
Confío en la misericordia infinita de Padre Dios y de ustedes, para poder tener el perdón de mis pecados.
Han sido y son un peso que necesito descargar para aligerar el paso en el camino que me queda por recorrer y poder llegar al final de la vida -ya cerca por ley de vida- habiendo recibido el perdón y poder llegar a la presencia de Padre Dios, que es todo lo que ambiciono, deseo fervientemente y anhelo con ansiedad, para estar preparado y merecer entrar en esa eterna felicidad para la que he sido creado.
A ustedes -que la bondad les rebosa a raudales- les pido perdón y que me perdonen mis pecados que les han ofendido, y así Padre Dios me perdonará y me permitirá entrar en el cielo prometido.
¿Cuáles son entonces mis sentimientos? El arrepentimiento.

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