martes, 11 de septiembre de 2012

La influencia del ambiente.

Por: Luis C. García Correa y Gómez
La influencia negativa y el poder perjudicial del ambiente están en relación directa a la ausencia o poca práctica en el cultivo de los valores éticos o religiosos, necesarios para tener un ambiente sano.
A mayor práctica de valores, menor influencia del ambiente.
Tenemos que luchar por conseguir un ambiente en el que haya paz y respeto. Un ambiente que permita la vida transcurra de forma natural y, como consecuencia, se pueda ser feliz.
El ambiente no nos es ajeno: es el medio de la comunidad en el que nos movemos y vivimos, ya sea familiar, social, empresarial etc.
La comunidad la formamos los que vivimos en un espacio determinado, y esa comunidad tiene un ambiente determinado, que es el resultado de la influencia del comportamiento de sus componentes.
Comportamiento pijo, ambiente pijo.
Comportamiento vulgar, ambiente vulgar.
Comportamiento educado, ambiente educado.
Tenemos un enorme poder de influencia en el ambiente, le damos forma y manera. Tenemos la fuerza de moldear nuestro ambiente.
El ambiente de una comunidad es fuerte y resistente cuando sus miembros lo son, y débil cuando está dominado por la incultura, la mala educación y el pasotismo.
¿Qué ambiente quiero para mis hijos y para mí?
¿El de changa y maleducado, o el educado?
Igual hay que decir referido al medio ambiente, tema sumamente importante que trataremos en otro momento, por ser de vital importancia.
Recogeremos lo que sembramos.
De poco sirve las lamentaciones sino no tenemos nomas de convivencia, y nos esforzamos para aplicarlas y que las apliquen los demás, para eliminar la opresión de unos, el acatamiento de otros, y el pasotismo de muchos..
Como siempre, el vecino debe y yo debo contribuir, decididamente, a que el ambiente sea sano, educado y, por ello, resulta que sea grato vivir en ese ambiente feliz.
Si es chabacano y mal educado tenemos que cooperar, con nuestro comportamiento, dando ejemplo, y a veces exigiendo y poco a poco para que al final haya mejorado con lo que el resultado ha sido el lógico y el deseable.
Siempre pensar en el nosotros, y hoy respecto a crear ese clima que de nos dé paz y respeto.
La sagrada libertad debe conducir a un ambiente acogedor, de cariño y de paz..
Viviendo y actuando con libertad, respetaremos y amaremos al prójimo como a nosotros mismos, y el ambiente será de plena felicidad.
El querer y la libertad, con valores éticos o religiosos, determinan el ambiente que queremos, y que nos rodee.
Esto lo debemos de aplicar y enseñar desde niño.
La solución es la participación, también para contribuir a la creación de ese ambiente humano y cordial, y. como consecuencia, nos dé y vivamos la felicidad, tan necesaria y como consecuencia de una vida natural en un ambiente sano.