lunes, 21 de octubre de 2013

Desde Tenoya a Tamaraceite llegando a San Lorenzo (Cap II)

Por: Tino Torón
En el Pueblo de San Lorenzo había tiendas y bares, en uno de ellos había un porrón para que las gentes calmaran la sed y detrás los pizcos de ron, cuando habían entierros los bares preparaban enyesques (tapas). Al inaugurarse el Cementerio de Tenoya dejaron al Pueblo sin ese movimiento y también el de Tamaraceite, pues no solo las tiendas y bares, los coches de la época como fue el famoso coche de Molina amarrado con verguillas y destartalado dando viajes hasta Tamaraceite y otros como los taxis de San Lorenzo y Tamaraceite que hicieron un gran servicio en una época de aislamiento, los demás  regresaban a pie por el mismo camino.
Me contaron una anécdota, cuando iba un entierro en los primeros coches fúnebres camino de San Lorenzo a la altura de Jacomar, venía caminando descalzo un tal Silvestre de Valleseco, al llegar el entierro a su altura, dijo con su voz ronca y estilo: “Ave Mería, ahí viene un murío, rastrao por un tomovil” este hombre solitario era popular al verlo caminar por las carreteras de la isla y después fue sepulturero del Cementerio de Valleseco.
En Tenoya, el día de los entierros los vecinos de regreso se recorrían todos los bares de paso y el bar de Juan el Bicho muy conocido, mataba hasta una cabra, si el entierro era de Casa Ayala venían todos los vecinos (mi madre me decía “Los de Casa Ayala” en fiestas y entierros son los primeros) y la despedida la hacían distribuyéndose entre las últimas tiendas de Carmelita, la de Mariano, la de Nana y la de Antonio Guerra que fue panadero y cartero, todas en las inmediaciones de la Ermita “Nuestra Señora de la Encarnación, bajando el callejón a trabancazos y trompicones.
Hay un dato coincidente que no puedo dejar atrás que un hijo de Blajila, llamado Blas, también falleció en accidente por el túnel de la Laja casado en Tamaraceite (creo que se llama Carmen) hermana de la mujer de Nicolás el del bar, donde existió un surtidor en tiempos de Alfonso Suárez, éste después puso en el Lugo el Bar el Gallo y una tienda en las inmediaciones.
    Antes de hacer el túnel cogían el Camino Real de Gáldar que pasaba por un lateral de la montaña, la mercancía transportada por carros la descargaban y la pasaban a hombros cargándola en el otro extremo siguiendo la ruta de la Ciudad de Arucas. En ese lomo   sobre el mismo túnel se hicieron los enterramientos cuando la epidemia del cólera morbo en el año 1851, no pudiendo llegar a San Lorenzo al descomponerse los cuerpos y el miedo al contagio, en Tamaraceite había otro lugar llamado creo, Lomo Chico.
    En la actualidad se mantiene largos tramos del Camino Real de Gáldar a su paso por Tenoya.
    Para salir o entrar en Tenoya tanto caminando como en coche hay que atravesar obligatoriamente el túnel, proyectado por el Ingeniero León y Castillo, inaugurado         1896, trabajos que se realizaron con picos y palas y como transporte camellos, revestido de adoquines, techo en forma de bóveda y enmarcadas las puertas de cantería.
    El túnel esconde y guarda historias, unas lamentables y otras curiosas, en él ha habido que recuerde cuatro muertes, en tiempos de la leña iban madre e hija (esposa e hija de Juan Machín) con los fardos, siendo atropelladas, según otra hija, recibió la familia unas 500 Pesetas por indemnización, también Antonio Marrero hijo de Tenoya, al salir con la bicicleta del túnel fue atropellado y la última Carmensa la Canaria de Tamaraceite casada con Dionicio el arriero y del Moñigal de Tenoya  y un accidentado Pancho el Cubano que se quedó mal de la cabeza.
      El túnel ha causado miedo y respeto, pues en una época había un caminero de Tenoya llamado José Díaz, al cual no conocí  (conocí a su hijo ya mayor sustituyéndolo en el puesto, recuerdo de verlo con una carretilla de madera limpiando los bordes de las carreteras) El padre encendía los faroles de petróleo del túnel. Un día cuando estaba en lo alto de la escalera vino un coche y lo tiró, él no sabía leer ni escribir y le preguntaron por la matrícula contestando: del 14 al 15, del 14 al 15, también llegaron a cantarle “Esta noche no alumbran las faroles del túnel, porque José Díaz se emborracha y no trabaja los Lunes”, (creo que degustaba los pizcos) llegó un momento que dejaron de encender las farolas, siguiendo la peligrosidad en momentos pasaban hasta dos coches juntos lo que los peatones tenían que sortear. Por allí pasaba todos los días, rumbo a la finca de los Montesdeoca (tras el túnel) Santiago el de La Pasadera, conocido por todos también por Santiago el Porrón, hombre de baja altura, solterón y amante de la cacería, los piratas de Arucas ya lo conocían y le echaban el coche encima bromeando, un día coge la escopeta y apunta a uno de ellos, gritando que te disparo…que te disparo…solo el gesto.
       Me han contado que cuando las parejas iban al cine aprovechaban el momento como algún otro enamorado cuando venían de los trabajos, otro me contó que una noche cuando atravesaba el túnel vio bultos de personas botadas en el suelo, esperó que pasara un coche descubriendo que eran rolos de platanera, que no sabe si se le cayeron o lo hicieron intento, como un cuento he oído que a uno se le calló una cerilla y buscándola se gastó la caja, pero eso sí recuerdo, los que venían fumando que se les distinguían sus pasos y  también que una mañana de madrugada tropezó con una persona  y los dos salieron corriendo sin conocerse, otros los imaginaban, incluso algunos llegaron a hacer sus necesidades, depende lo que fuera podía producirse un patinazo o cabreo, los niños íbamos en pandilla corriendo y gritando por el centro, huyendo del miedo, escuchando el eco, a veces los pasos de mayores, los que venían en bicicleta aprovechaban el paso de algún coche.
     Hace unos 40 años pintaron unas franjas en los laterales con pintura fluorescente, mas tarde los semáforos, el paso de peatones y la luz, en la actualidad el túnel se utiliza de manera provisional en dirección a Arucas.
    (Seguiremos caminando en el próximo capítulo)

4 comentarios:

Enrique dijo...

Felicidades amigo Tino Torón, por recordarnos tus vivencias de nuestro pasado reciente de nuestro distrito de Tamaraceite-San Lorenzo-Tenoya, para poder saber lo que fuimos, somos y queremos ser en el futuro. Enrique Melián Marrero.

Tino Torón dijo...

Gracias Enrique Melian por tratarme de amigo, no sabes la satisfacción que me das estar mas cerca de los demás y por el mensaje en lo que has recogido mi propio pensamiento y es en el que en mis relatos escribo por ahora, mas sabiendo que hay gentes que les llegan, también me interesan las correcciones para poder mejorar.
Te saluda,

Sergio Naranjo dijo...

Ya estoy esperando el próximo capítulo.
Y si me preguntan de qué va, ya sé la contesta: Del 14 al 15.
Saludos.

Tino Torón dijo...

Sergio:Esta serie consta de cuatro capítulos y la próxima serie de mas artículos te vas a sorprender, sobre todo de su título y como nació.
Tal vez el hacer artículos por capítulos sea en parte mas interesante é intrigante
¿Qué contará en el próximo?
Saludo a otro colaborador de la página.