miércoles, 23 de octubre de 2013

Por tu corazón juzga al ajeno

Por Pedro Domínguez Herrera
Así suena la frase que parece de poca profundidad y de lenguaje vulgar. Sin ánimo de critica ni menosprecio,  propio de canciones rancheras. Por lo del corazón lo digo, cuando se le achacan por las taquicardias de las emociones, de las ideas, sentimientos y pensamientos, incluso se llega mas allá en esto de las corazonadas, con el Corazón de Jesús.

Es verdad que algunos investigadores jóvenes intelectuales, adoradores del Gin tonic y conversadores de la barra del bar, han querido dar inteligencia en terceras o cuartas vías al corazón, a sus células y a mi se me ocurre, aficionado del café, que las células de los pies tienen cierta inteligencia, porque cuando nos acercamos a un lugar con pulgas, aún sin tocarnos estas, se nos llenan de picor.

Me he salido del escrito y las conclusiones que había “rumiado” que era la importancia y el mensaje de la frase, sin caer en las sentimentalias, me salió esta palabra que no existe pero la voy a dejar, porque no estoy por el aborto de lo que surge…

Ahora si. La frase tiene el contenido, el consejo y la enseñanza mas importante del refranero popular. Si pensásemos siempre en el otro, cuando nos acercamos con peticiones, con formalidades, como se suele decir, nos pusiéramos en su piel; le dejaríamos hablar sin interrupciones, le veríamos como nuestro yo en sus circunstancias y de seguro que no tendríamos tantos problemas de convivencia. Se acepta que nadie se crea menos que nadie, pero el que pasea sus superioridades con gestos y altanerías se hace odioso y esto desdice de la inteligencia y formación que aduce, el que comete la tontería de creer que los demás son tontos valga la redundancia de esto que es una tontería… 

Escrito corto, que el que lee sabrá completar, lo que se puede deducir con lo ya escrito, por lo que acabo este compromiso de entregas… con gusto y felizmente aunque me desmotiven las entrañas…

2 comentarios:

Tino Torón dijo...

Pedro: Después de un breve silencio en tus artículos hoy apareces con tu corazón propio, al igual espero de tu hermano Antonio como a Dón Jesús Vega, es como el camino donde nos encontramos y nos echamos de menos, aunque las pausas son buenas para todos.

Te saluda

Pedro Dominguez Herrera dijo...

!Gracias Tino! Eres un amigo y comprendes la elocuencia de los silencios aprovecho para felicitarte por tus escritos que son la historia casi poética de nuestra patria chica "El Campo de las Palmas"