martes, 26 de noviembre de 2013

¿Quién cree que la naturaleza es el hábitat natural humano?

Por Luis C. García Correa
¿Reconocemos y creemos que la Naturaleza es el hábitat natural del hombre y de todos los seres vivos, vegetales y animales, que pueblan el Planeta Tierra?
¿Quién lo reconoce? ¿Lo reconocemos los seres humanos? ¿Todos los seres humanos? Y entre quienes lo reconocen, ¿quiénes lo creemos de verdad?
¿Quiénes creen, de verdad, que la Naturaleza es el medio natural para la vida? ¡Quiénes sean, han de ser muy pocos! Además, tienen muy poco peso, muy poca credibilidad y, como consecuencia, poca o ninguna autoridad para impedir su destrozo.
¿Quiénes dirigen, real y efectivamente, el todavía maravilloso Planeta Azul? El poder económico perverso.
¿Somos conscientes de que el cambio climático, en muy pocos años -por el calentamiento atmosférico-,   seguirá derritiendo los Polos y las ciudades costeras quedarán anegadas e inservibles? ¿Nos lo creemos o  nos parece un cuento de hadas?
¿Alguien sabe cuál sería la forma de vivir sin la Naturaleza? Tiene que haber muchísimos creídos y muchísimos inconscientes.
¿Es verdad que el Planeta Tierra va a dejar de ser nuestro hábitat natural?
Las deforestaciones; las contaminaciones terrestres, marítimas, fluviales y atmosféricas; la edificación y asfaltado de macro superficies; la inusitada velocidad de los huracanes; el consumo incontrolado de petróleo y sus extracciones… ¿Para qué añadir más causas egoístas e inhumanas que todos conocemos? ¿Quién hace todo este mal?
¿O todo esto es un cuento de hadas? ¿No es más bien una realidad?
¿Por qué sucede todo esto? ¿El ser humano se ha vuelto loco? Parece que sí y con el agravante de que todos estamos sujetos a las consecuencias nefastas y devastadoras de estos cambios.
Los únicos cuerdos son esos poderes económicos perversos que siguen y persiguen dinero y poder, a costa de lo que sea. Y lo están consiguiendo esclavizando al resto de la humanidad, con el daño añadido de la pobreza, material y moral.
¿En quienes se apoya ese poder maligno? En la ingente cantidad de pasotas e individualistas, que amargan la existencia, la de ellos mismos y la de los demás.
¡Hay quien cree que todo este mal es un infantilismo trasnochado y exagerado!
Creo en la bondad natural del ser humano, y confió que artículos como este vayan haciendo reflexionar a personas inconscientes del daño que hacen. También a quienes lo hacen a conciencia. Quizá no deseen el mal,  pero lo practican de forma arrolladora.
¿Qué nos queda? Rezar, y mucho. Al mismo tiempo, comportarnos de manera honesta y exigir que los demás hagan lo mismo.
El poder de la vivencia diaria humana, la fuerza de los actos honestos, es irresistible e imparable.
El poder de la vida honesta se asemeja al paraíso, del que sólo salen cosas buenas.
“La honesta participación es la solución”.

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