martes, 11 de marzo de 2014

El trabajo para los jóvenes

Por Luis C. García Correa
Crear puestos de trabajo para los jóvenes tiene que ser un tema de suma urgencia y preeminencia.
No hay problema mayor y más urgente que crear puesto de trabajo para los jóvenes.
Tiene que ser la meta urgente, inmediata e insustituible.
No se puede permitir tarar a una generación por falta de dinero y por falta de iniciativas, trabajo e inversiones, cuando se dedican recursos a otras cosas, algunas innecesarias
La sociedad en su conjunto tiene que exigir que TODOS, públicos y privados, dediquemos nuestros recursos y esfuerzos en crear puestos de trabajo para los jóvenes.
Yo estoy dispuesto a dedicar tiempo y un tanto por ciento de mis ingresos a la creación de esos puestos.
Pero exijo que todo el mundo haga lo mismo.
El cobarde que se quede fuera, hay que estigmatizarlo socialmente, y excluirlo como a un apestado.
Igual a los entes públicos. Sus recursos personales y económicos tienen que tener la primera finalidad, después de atender las necesidades perentorias, la creación de empleo.
Una de las primeras acciones es convertir al “burrocracia”, en burocracia”.
Todo tiene que estar al servicio del ser humano. PERO TODO.
Ese debe de ser el cambio personal y social requerido: TODO ESTÉ AL SERVICIO DEL SER HUMANO
El que pueda poner trabas a la calle o arrinconarlo. No es digno de ser considerado responsable.
Todo es tan sencillo como servir honesta e incondicionalmente.
Quien sea servidor incondicional hay que bendecirlo y alabarlo por la sociedad. Sea reconocido y estarle eternamente agradecido. Se le distinga y promocione a dirigir a los que son menos servidores.
Que todos sintamos la enorme satisfacción del deber cumplido. Que podamos caminar con la cabeza levantada y nos saludemos con respeto y consideración.
Que se diga de nosotros: es una buena persona, cumplidora con su trabajo, solucionando problemas, y no creándolos o entorpeciendo con inútiles y perjudiciales dilaciones por mala uva, desconocimiento o corrupción
Vivir para los demás de forma honesta e incondicional, debe ser la norma de vida. Lo contrario sea la extrema excepción, y sea condenada.
Seamos lo que somos: seres humanos buenos y sociables. Que nuestra felicidad sea la continuación de la del vecino, amigo o compañero. Y todo porque todo está al servicio del ser humano, para hacerlo feliz y libre.
Todo el sacrificio que hagamos por los jóvenes, es poco.

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