lunes, 23 de junio de 2014

Cómo viví el paso histórico por Tamaraceite del regreso de la Patrona la Virgen del Pino

                                                        Con otra mirada desde otro ángulo
       
Por: Tino Torón
Hoy he 
 quiero ser un espectador más entre tantos del paso de  Nuestra Patrona la Virgen del Pino de regreso a su Basílica. Son las 9 de la mañana cuando tomo asiento sobre una piedra que siento que me trasmite energía, rodeado de caldos luciendo sus copas rojas  y hierbecillas en la escarpada ladera  en   este tiempo de secano, en este lugar  en lo alto de la Mayordomía  tras los muros del silencio del Cementerio de San Lázaro, sintiendo en estos  momentos también en mi alrededor, mientras contemplo parte de la panorámica del Pueblo de Tamaraceite que desde aquí se divisa, bajo el techo del cielo cubriéndolo un manto refrescante que ayudará a ser mejor el paso de los peregrinos, detrás las siluetas de las montañas y tras las alturas veo en parte un tímido sol que parece que las acaricia.
     En esta visión desde este lugar para mi privilegiado, veo los primeros movimientos de la policía en los controles de la organización, viendo poco a poco pinceladas dispersas de ranchos de peregrinos que se adelantan y que sin darse cuenta son anunciadores. “LA VIRGEN ESTÁ LLEGANDO”
     Mientras guardo impaciente el momento que asome la Virgen a orillas de la Guillena miro el reloj, son las diez menos cuarto  viendo el séquito y servicios de emergencia que van derramando,  elevando rezos del Santo Rosario y cantos.
     Muy impaciente espero que asome bajo el puente serpenteante  de los arcos y pies de la autovía que los veo hoy como ojos que miran, esta visión la quiero fotografiar desde este otro ángulo y a su vez seguir la estela del manto de peregrinos con sus vestimentas de variopintos colores que como flores andantes dejan la estela.
    Cuando pasa a la altura de la Ermita San Antonio Abad en  la Mayordomía destacada en ese bello rincón que sigue dormido, en mi interior escucho las sonoras y alegres campanas, mientras en los aires algunos voladores le dan la “BIENVENIDA”  de la entrada triunfal del Pueblo histórico de Tamaraceite, que junto a otros peregrinos toman como puntos de partida o meta.
    Sin perderme estos momentos escucho también entre los peregrinos en esta subida a Teror los cánticos de parranderos, vivas entre murmullos viendo el paso de la Virgen que sin darme cuenta se me pierde de vista pero mis pasos imaginarios siguen y la acompañan siempre como ella nos hace.
     Sigo en este mismo lugar un rato mas recreándome nuevamente en lo que había visto hasta que de repente y sin esperarlo me llega un unánime aplazo como un volcán al llegar al colegio Claret
    Estoy disfrutando hoy del otro lado, dejando la cámara sin buscar esos motivos entre la gente que me llaman y atraen, puesto que se que hay colegas que me tranquilizan como Armando Hernández que plasman esta realidad histórica.
               Me despido con una foto sencilla y literal que dejo en la retina y en el recuerdo para no olvidar “El paso y victoria de la Virgen del Pino por Tamaraceite”

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