miércoles, 11 de junio de 2014

Periodismo televisivo.

Por Pedro Domínguez
Últimamente se ha visto en una cadena de televisión, como los reporteros acosaban a una señora en la puerta de su casa, para preguntarle por su opinión, del imputado y confeso asesinato cometido por su hermana. Con el beneplácito de los periodistas que componían la mesa de un programa. Anunciaron que a la hermana de la presunta se le había preguntado su opinión y que pronto lo retransmitirían. Al poco aparecieron las imagines del reportero persiguiendo a la pobre mujer que el único delito que tiene es ser hermana de…
¡De vergüenza ajena!  es lo que tiene que sentir cualquier persona con la mas mínima percepción de lo que es decencia.  Los que se llaman periodistas, dicen que la noticia hay que buscarla donde esté. Dejándose llevar por el morbo cruel de la opinión publica, someten a los familiares de vergonzantes sucesos, en  víctimas de los ansiados niveles de audiencia.
Se esta dedicando la prensa titiritera, acostumbrada al acoso de los famosillos, a sabiendas que por lo visto todo vale, que hay impunidad en estos temas. La intimidad se pierde por un trozo de video que se ponga por televisión y no hay ley que corte esta mal llamada libertad de prensa, cuando esto es un libertinaje. Cualquiera de nosotros podría ser víctima de estos manejos que tienen los grupos empresariales de opinión; con  abogados a su servicio para toda clase de defensa. Mientras, los perjudicados, ahogados y debilitados por el dolor, ni tienen dineros ni el “tino sereno” para hacer frente a estos ataques a su intimidad y honor. Solo quieren esconder la cabeza bajo la tierra. Esos padres mayores que se recluyen en sus casas, ven con que falta de respeto, en su tele, que tanto significaba para entretenimiento de su vejes, la puerta de su hogar mancillada por cámaras y micrófonos de principiantes de periodismo…     
La prensa escrita es mas precavida, si el acosado no habla, nada se escribe; pero la cámara con sus imágenes recoge todo su nerviosismo, su caminar, el portazo… ¡Hasta donde se va a llegar!.
Otra cosa es cuando el familiar, vecino, amigo… se presta a dar testimonio de lo acontecido, sea para bien o mal, esto es periodismo.
Parece que la televisión no trata de educar. Todo lo contrario se interrumpen y se atacan como energúmenos. Quieren ser atractivos para ese cuarto mundo intelectual que pulula en todos los ambientes…


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