lunes, 10 de noviembre de 2014

Querer es poder

Por Luis C. garcía Correa
Esa máxima de “querer es poder” es muy vieja, y lo es porque significa 
una verdad, que la sabemos desde siempre.
Lo malo es poder y no querer hacer lo que tenemos que hacer. Entonces no es poder ni querer, sino un pecado por faltar a las obligaciones y responsabilidades.
Querer debe ser una constante en la vida. Querer hacer el bien, querer a las personas, querer soñar, querer volar, querer ser libre…querer ser feliz.
La vida se sustenta en el querer.
A quien no quiere, no le quieren, y no lo querrán.
Querer es vivir, y debe ser una constante, una continua y una efectiva continuidad de hechos porque queremos.
Querer es poder hacer el bien o el mal. Esa es la libertad. Esa es la sagrada y necesaria libertad para alcanzar la plena felicidad.
No hacer el bien es pecar contra el hombre, contra Padre Dios y contra  uno mismo.
La inactividad consentida y aceptada es un verdadero adulterio contra la virginidad y honestidad de la libertad.
Amar o querer es hacer el bien, disfrutar el bien y repartir el bien.
Dichoso quien con trabajo y esfuerzo quiere hacer y hace el bien.
Anatema sea quien -pudiendo y debiendo- no quiere hacer y no hace el bien.
Querer es poder hacer el bien, repartir el bien y, como consecuencia, sentirse bien.
La sagrada libertad y la sagrada honestidad lo son y lo serán en la medida en que queremos hacer y hacemos el bien.
¡El mal coarta la libertad, causa la deshonestidad y elimina la felicidad!
Querer es poder de hacer el bien, repartir el bien, recibir el bien y  con todo ello tener la plena felicidad y la plena libertad.
“Querer es poder, si tenemos el poder de querer”

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