lunes, 12 de enero de 2015

El culto al cuerpo ¿y al alma? y los desequilibrios

Por Luis C. García Correa
Creo que es educación y cultura el cuidar el cuerpo; hacer ejercicios corporales, prolongados en las horas y en los días para tener un cuerpo lo más atlético y armonioso, y si es posible bello.
Tratar de tener un cuerpo bello, armonioso y elegante me parece algo fantástico.
Ahora ¿todas y todos los que hacen esos enormes y constantes ejercicios físicos - que requieren voluntad y tiempo - se lo dedican igualmente a fortalecer, a engrandecer el alma?
No creo que nadie pueda ignorar la composición del ser humano. Somos materia y espíritu, somos cuerpo y alma. Ambos aspectos o principios son de por sí indisolubles, inseparables y necesarios para la vida terrenal y eterna.
La muerte en el hombre es solo una pausa hasta la recuperación de su futuro eterno.
Por eso cualquier desequilibrio tanto en lo físico como en lo espiritual, es un desequilibrio, y como, tal, desnivela, desestabiliza al cuerpo humano.
Se pueden tener muchas carreras universitarias y ser un malcriado/a. Esto es un desequilibrio.
Se puede ser muy bien educado sin ninguna carrera. Esto es un equilibrio.
No cultivar las dos direcciones, física y espiritual, es una clara demostración de mala educación, por falta de valores.
Pero si no hemos recibo la educación de nuestros padres es lógico que solo se cultive el cuerpo.
Los medios de comunicación y propaganda tienen un poder enorme de convencimiento sobre un pueblo maleducado.
La mala educación es una tara que aplasta al desarrollo del espíritu personal, y el desarrollo y la convivencia tanto personal como comunitaria.
La falta de equilibrio entre materia y espíritu hace que estemos cojos, y vayamos cojeando por la vida.
El culto, el cuidado, al cuerpo sin el equilibrio del culto, el cuidado, al alma, es propio de un pueblo subdesarrollado, y pienso que está ocasionado por la falta de verdadera educación de los padres, aunque hayan tenido un grado sumo de cultura intelectual.
El culto al cuerpo sin equilibrio del culto al alma, crea un desequilibrio que es origen de la falta de felicidad y de libertad.
El culto al cuerpo y al alma, engrandece, libera, fortalece y embellece al ser humanos.

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