viernes, 30 de enero de 2015

Mártires de las energías renovables

Por Luis C. García Correa
Los mártires han sido y son los que confirman y revitaliza una religión: las personas que le dan la razón.
Hay también personas que mueren o padecen en defensa de otras convicciones, creencias o causas no estrictamente religiosas.
La causa de las energías renovables es la obligación, en conciencia, del cumplimiento del deber de proteger la Naturaleza como medio natural para la vida natural, en nuestro hábitat natural.
Es tal la necesidad de abordar y llevar a urgente término el desarrollo y el establecimiento de las energías renovables -como solución ante la autodestrucción del género humano- que se necesitan mártires, personas con un compromiso superior al normal.
La contaminación y la destrucción de nuestro medio natural, unida a la despreocupación irracional del comportamiento humano, es una causa que necesita, urgentemente, mártires.
No tienen que ser mártires que se inmolen o los maten. Se necesitan mártires que con su comportamiento honesto y participativo demuestren, de forma evidente y elocuente, la necesidad de un cambio urgente.
Mártires que sean reconocidos como personas -mujeres y hombres, niños y mayores- intachables, a quienes el pueblo respete y considere como buenas, consecuentes y respetables. En definitiva, personas con autoridad.
Necesitamos poner fin a una era y comenzar otra en la que la vivencia de la honestidad y de la participación, real y efectiva, proteja a la Naturaleza, por ser el medio en el que se desarrolla nuestra vida natural; el medio necesario para la felicidad, para tener y vivir la libertad.
No hay felicidad sin libertad, ni libertad sin felicidad.
La libertad honesta y participativa será la única que libere, engrandezca y permita vivir a las especies en la Tierra, para poder prolongar la existencia natural.
Ya no hay tiempo para esperar. Solo queda tiempo para las acciones enérgicas y efectivas.
Se necesitan mártires que convenzan al Ser Humano de su autodestrucción irracional que le conduce a la perdición.
La vida en el Planeta Azul, en el Planeta Tierra, es maravillosa. Tenemos de todo, sobra de todo... y, paradójicamente, estamos destruyendo todo.
¡Mártires de las energías renovables! ¡Loables seres humanos! ¡Habitatistas comprometidos!
¡Por favor! ¡Griten y háganse ver y oír! ¡Les necesitamos urgentemente! ¿Dónde están?
Para la vivencia del martirio se necesita Paz, Libertad y Grandeza de alma.
Los mártires habitatistas brillarán y expondrán, con la elocuencia de su compromiso, la necesidad de las energías renovables.
¡Usted, como yo, el vecino y el amigo, tenemos que buscar a los honestos, participativos que nos salven y salven al mundo terrenal!
¡Por favor! ¡Ayudémonos!


Le necesitamos a Usted. Necesitamos urgentemente mártires de las energías renovables que nos salven, y nos permitan vivir una vida natural.

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