lunes, 16 de marzo de 2015

El Amor nunca descansa

Por Luis C. García Correa
Amar es el momento cumbre de la existencia humana.
No existe mayor satisfacción, pasión e ilusión que amar y ser amado.
¡Dichosa la persona que ama, es amada, tiene amigos, es honesta y participativa!
La vida es una continua vibración, sensación y comunicación de amor: en su vivencia, en su constatación y en su aceptación.
Amar es convertir los sueños en realidad.
Quien ama y es amado tiene un tesoro de valor incalculable, una riqueza inimaginable, porque vive la plena felicidad.
Quien pierde el amor entra en el vacío y la desolación.
¡Dichoso quien ama y quien es amado!
El amor eterno es Padre Dios.
La eternidad es vivir en el amor para el amor, para siempre, en la presencia de Padre Dios.
Quien no es creyente ama con pasión, ilusión... pero en el presente. Su amor termina con la muerte.
Amar es vivir y soñar en la realidad, en cada momento, deseando que se prolongue en el tiempo y en el espacio, queriendo que perdure eternamente.
El amor nunca tiene vacíos, ausencias ni pendencias.
El amor es siempre positivo.
El amor nunca descansa, está activo y es receptivo; se vive constante y eternamente. Amar es amar, y nada más.

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