lunes, 23 de marzo de 2015

La dignidad

Por Luis C. García Correa
La dignidad es una virtud de la educación, de la preparación y de la honesta participación social.
Es digno quien ama con honestidad y pasión.
La dignidad es la compostura  del educado, honesto y participativo.
Ser digno es merecedor de la consideración, del respeto y de la admiración.
La dignidad ennoblece y enriquece dando vida, que, al repartirla,  aumenta la felicidad y la libertad.
Hemos nacido para la felicidad y la libertad, y para gozarlas tenemos  que ser dignos merecedores de ellas, por  el amor que repartimos.
La dignidad es repartir con honestidad.
La dignidad y la humildad caminan juntas con la ayuda de la educación y de la honesta participación.
Dichoso el digno y humilde, llena los corazones, reparte el bien, anula el mal, y fortalece la libertad.
La dignidad es un bien necesario para poder ayudar.
Dichoso el digno porque de él surge el bien, engrandece el alma, y desarrolla todo lo necesario para la felicidad.
La dignidad y el bien son atributos  y descendientes de la honestidad.
Bendito sea el digno, merecedor de la felicidad y de la libertad, por repartirlas sin pedir nada a cambio. Recibirá como premio la santidad.
Dignidad, libertad y felicidad, nacen del mismo tronco que brota de la honestidad.
Dichoso el digno. Bendita dignidad. De ellos surgen el bien, la  felicidad y la libertad.

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