sábado, 18 de abril de 2015

Los equívocos

Por Pedro Domínguez Herrera
Muchas veces tenemos certezas que no son tan ciertas, y no nos damos cuenta que enjuiciamos erróneamente sin motivos bien fundamentados, etiquetando a los demás, sin percatarnos que casi nunca se acierta en como ver valorar y tratar a los personajes del teatro humano en que estamos inmersos. La mayoría de las veces, solo queremos ver más lo negativo en los que nos rodean, no las virtudes, por pobreza de espíritu, para vilmente preservar nuestro ego de algo que a veces ni siquiera existe. Nos creamos opiniones de algunas personas sin conocerlas bien y casi sin tratarlas, que producen equívocos, a veces lacerantes y sin fundamentos, para que alguna vez si sucede una aclaración, un acercamiento, decir me he llevado una sorpresa sobre fulanito yo no sabía que era tan buena persona, tan honorable, bueno, veraz… Nunca decimos me culpo por haberme hecho una equivocada mala imagen de esta persona… 

Días pasados invité a una pareja a tomar café, no tenia suelto y pagué con cincuenta euros, fueron tres sesenta, al recoger el cambio metí todo en la cartera y me quede con cuarenta céntimos en la mano, me enfadé en silencio, creí que el camarero me había birlado un euro. Pensé que se había equivocado, pero más se lo achaqué a que lo había hecho a posta. Me sentía mal, si me hubiera cobrado más por los cafés no me había importado, pero que me engañen me hace rabiar; me había metido el cambio en el bolsillo, si no, le hubiera reclamado.

Al poco se me ofreció pagar otra cuenta y allí junto con los billetes estaba un centelleante euro, me sentí culpable por haberme equivocado y pensado mal de aquel pobre hombre que tan agradablemente nos había atendido. Si no me hubiese dado cuenta del equívoco, toda una vida estaría pensando y teniendo a aquella persona en dudosa reputación.

Esto me lleva a pensar cuantos errores de apreciación llevamos a cuestas, que vulnerables son nuestras valoraciones, con que facilidad juzgamos, sin darnos cuenta de tantas circunstancias, de ciertas actitudes, carencias, virtudes. Todo lo que atañe a un individuo para valorarlo, requiere mucha atención y análisis y no esta bien hacerse a la ligera una opinión sin dejar la más mínima duda en el aire y menos cuando es negativa…

la única solución que me queda para darle paz mi destartalado equilibrio mental es el día que vuelva por allí dejarle un euro de propina…

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