sábado, 11 de julio de 2015

¡Ayuntamiento de San Lorenzo! Llegará el día en que orgullosos podremos gestionar documentos en tus dependencias.

Por Antonio Domínguez
Vamos a extrapolar aquí encomendándonos a Jaspers y a su método filosófico, del cual, infiriéndole, haremos una inducción: operación lógica que consiste en pasar de hechos particulares a una generalización. Tremendísima generalización y caos habían de venir de las lunas de Saturno y Urano des-orbitadas para proyectándose en la tierra se desmigajaran y desaparecieran las lindes; al dejarla llana –la tierra- con los barranquillos y hoyos entullidos de materiales y tierras cósmicas hasta sus bordes ¡¡entonces sería: que constituyan su alcaldía en San Lorenzo de Tamaraceite, que estrujen sus derechos y que se las arreglen, libre y legítimamente, una vez de la parte acá los dineros de licitación presupuestaria; ahora que hay que revestir todas las estructuras habidas y por haber (alegales ¡¡vive Dios!!) por las que San Lorenzo será indemnizado en daños y perjuicios con intereses y sin aflojarles un punto para que puedan cambar el pescuezo. Damos a nuestros fines y propósitos sin dudar, las impresiones personales; si fuera necesario a nuestros fines y propósitos no dudaremos en dar impresiones meramente sensoriales inevitables e ineludibles. A la finalidad de una mayor inteligibilidad de cuantos no sienten aun correr por sus venas el sentido de pertenencia; el corazón violentado que bombea sangre rabiada ante la chulesca substracción de nuestro querido municipio de San Lorenzo; acompañándose esa acción, del crimen y la tropelía, supuestamente. La desolación al borde de la demencia de madres llorando a hijos asesinados; hijos muertos en vida, huérfanos de padres asesinados; esposas quedadas en la enajenación de la angustia -cuando en las sacas- veían a su compañero emprender largo y definitivo viaje camino de la sima de Jinámar. Todo ello se unió al expolio, o el expolio se unió a todo ello: no es exactamente igual pero, da exactamente lo mismo.

            De lo más que tiene en el momento actual, este histórico caso, es de incomunicación, por la incívica indiferencia de los de abajo; ligada a su conveniencia colectiva pero, singular, o sea, desde la “singularidad” de esa colectividad tomada en unidad; nada autocalificadora de su misma conveniencia y en las antípodas de la verdad; porque tienen escondido en su atronador silencio lo que es universalmente comunicable: que ya es harto sabido su no querer ni hablar del asunto, y su cabeza bajo el ala: como así mismo La PROVINCIA Y EL CANARIAS 7 para esquelas, accidentes de tráfico, anuncios y direcciones de contactos, por una parte y la otra mitad fútbol y romerías. Para el asunto San Lorenzo, nada; leche de mona que viene a ser de machanga. Presuntamente.


Siguen llamando barrio a San Lorenzo de Tamaraceite, cual analfabetos funcionales muy ignorantes. ¿San Lorenzo de Tamaraceite? ¿Barrio de qué y de quien, conniventes a sueldo? ¡Eso es un periódico? Interioricen por la parte más hedionda de sus cuerpos, que la palabra barrio no es para referirse a lo que no les pertenece, vaya, que no es de ustedes. Respeto caramba para las víctimas mortales y del saqueo en G. C. Estómagos insaciables. ¿Porqué no se dirigen a nosotros como municipio de San Lorenzo? ¿Porqué no dan fe de error cuando han cometido la cantinflada de llamar barrio a la sede del municipio de San Lorenzo? Eso les hace cómplices en irrisoria medida y yo, si tuviera dinero, pagaría justicia para que,-por lo menos- no se nos despreciara públicamente en desprestigiantes y desprestigiados –por lo mismo-, papeluchos.

            La verdad puede ser anónima, como la de las ciencias, que puede igualmente ser aceptada por todos pero, la verdad filosófica -aun más poderosa si cabe- es la verdad existencial, ligada a la más propia e íntima raíz de la existencia singular y colectiva; postergada, -en nuestro caso- sumergida, esperando a sacar la cabeza -empujada hacia abajo por diestra, dañina mano- en el mar de las ansias y de los anhelos legítimos y legales de recuperar nuestro municipio; en manos de una “razón” carente de clarividencia; que es un proceso de pensamiento arbitrario que cae y se hunde más y más en la universalidad abstracta: una existencia -la del municipio de Las Palmas de G. C.- privada de razón, que cae en la violencia ciega de la indiferencia, y por tanto en aquella universalidad empírica que es típica de los impulsos sentimentales por lo ajeno y vividos sin iluminación racional. Montados en la burra que lleva al silencio, ninguna forma de comunicación por nuestra parte escapa, por esto, al fracaso y a la imposibilidad de la comunicación.

Por otra parte, lo incompleto de la comunicación (que es ninguna) y la gravedad de su fracaso, revelan una profundidad que no puede ser colmada mas que por la trascendencia que conlleva el acto de devolvernos nuestro ayuntamiento en el acto, ipsofacto y del bolichazo. Solo así tendrá más posibilidades de curación la dentellada de dragón que se le dio a la historia de los hechos establecidos en la legalidad de nuestra institución, -sin derecho- y este sin derecho es otra historia; solo que más indignante y desconcertante, la cual, no me hará perder el tiempo en ponderarla. Eso de ordenar y calificar los hechos tragando polvo durante miles de horas en los archivos, se ha hecho. Con imposible mejor acierto. Lo ha hecho nuestro ilustre historiador Don Juan Francisco Santana Domínguez, precipitado en su más tierna juventud en la profundidad de una enseñanza a máximo nivel; acreditado y afamado por sus alumnos por su depurada profesionalidad. Hete aquí, que no conforme se hace antropólogo; continúa y se licencia en historia para luego doctorarse en esa última dicha licenciatura, con la tesis: San Lorenzo de Tamaraceite. En esa sola “parcela” tiene cinco libros publicados, devenidos de ese tema troncal. Por todo ello, y por haber saltado esos cuatro altos obstáculos en el mundo de la universidad donde tan difícil es saltar uno solo, es de justicia repetir que, en lo concerniente al asunto todo ha quedado dicho con imposible mejor acierto. Nosotros los “peones” decimos o escribimos por la necesidad ahogante de pegar el grito, que puede que, hasta perjudique a las estrategias que buscan el resultado de la justicia cuanto antes.
  
Perdemos horas buscando calificativos y comprobamos -hundidos- que la lengua no tiene términos capaces de expresar el verdadero fondo del sentimiento del abusado de en semejantes abusos, se puede decir, porque en el mundo entero los parangones y las similitudes están perfectamente datadas como enfermedad muy rara que ataca esporádicamente, pero que en España se le contrapuso una potente “medicina” que se afilia en el registro de la propiedad intelectual con el nombre de: LEY DE MEMORIA HISTÓRICA, a la cual se le han tirado encima millones de enanos mentales pertenecientes a la insensatez de toda la vida. Se le han tirado arriba a esa ley como le pasó a Gulliver; pero mucho peor, porque Gulliver se las vio con el enanismo físico. Nosotros nos las tenemos que ver con el enanismo político, académico, cognitivo, educacional, formativo y hasta cultural y social, etc. de  la guadaña española que recusa al juez que hizo llorar literalmente al sanguinario y cruel Pinochet, cuando le inmovilizó meses en Inglaterra.

A pesar de esta grandísima credencial de este gran hombre, se encuentra ahora mismo siendo afrentado, acusado y encausado sin tener en cuenta los méritos de este magistrado con mayúsculas, que es el único que emplea la divisa de la solidaridad científica: metido en una doctrina  social, movida por un ideal de justicia; y ¡claro!, la desfachatez, de ello no quiere saber,  porque lo que ha interesado es la esclavitud, y lo que ha querido es dinero. Es de libro que nunca les ha interesado desbaratar, desenmarañar, desenmascarar, esclarecer sus innobles y disparatados sofismas que tanto daño hacen a los que pedimos justicia ya por señas como pide agua el extenuado, damnificado de los derechos mas caros al corazón. Los sofismas empleados contra el excelentísimo juez se pueden consiguientemente extrapolar al caso de nuestro muy querido ayuntamiento de San Lorenzo, que también los sufre del ayuntamiento de las Palmas de Gran Canaria. Para nuestro mal son: artificiosos, astutos, burdos, deliberados, falsos, grotescos, maquiavélicos, meros, retorcidos y sutiles, ardua lucha tenemos por delante, pero, ¡¡ esto es la batalla!!

La orientación en el mundo es una posición legítima, aun por descalabrada; pero no puede ser considerada como absoluta, o sea, juzgada como conocimiento definitivo. No es, ni puede valer como conocimiento del mundo, como asimismo en el “mundo” de los dos ayuntamientos reseñados en litigio. Lo único que alcanza es un ser determinado, este o aquel objeto en el “mundo”; el desatino de Las Palmas, crecida en lo que no le pertenece, o el de San Lorenzo y Las Palmas en los límites que a los dos pertenecen: el mundo mismo permanece como intrascendente, no interviene -porque tiene otros problemas- en esta búsqueda nuestra que esta circunscrita al “mundo” del derecho español. Ciertamente, los de abajo, pueden construirse la imagen total de nuestro “mundo” y tenerla como el mundo mismo. Pero, en verdad, esta imagen no será el mundo porque chirría dentro de él nuestro “mundo”: será más bien un “cosmos”, un singular particular delictivo punto de vista entre los muchos que hay en el mundo, delictivos o no; y el mundo quedará como horizonte intrascendente y el punto de vista que lo ha sugerido.

Se perfila así el fracaso para ellos, decisión de la orientación del mundo que nada puede en la martingala que es una de sus propiedades, pero, que nada puede digo, ante la ley y la democracia lo que buscan, los de abajo. Lo que no buscan los de abajo, (-que están arriba pero, me refiero a su bajeza-, por eso, un alcalde se cachondeó cuando les llamamos los de abajo creyendo, el pobre, que en San Lorenzo no tenemos personas que le superan a él y a todos sus acólitos rodeantes, mandando inteligencia y mayor formación y, se burla creyendo que somos ignorantes de que ellos son los de la parte ¡de! Abajo-) es su “mundo” como totalidad absoluta y omnicomprensiva; para poder huir a toda velocidad de la injerencia absoluta en el nuestro, que la es, en todos los niveles y sentidos; hasta el punto de decir que el municipio de San Lorenzo ¡no existe!. Lo que alcanzan es un cosmos vinculado a un punto de vista particular (saqueo) que se inserta, como elemento particular al lado de nosotros en la totalidad de nuestro “mundo” juntado por arrastre y avalancha provocada, hacia al de ellos.

Este fracaso nuestro de muchos años ya señala al mismo tiempo la ruptura de ese “mundo” ficticio de dos en uno, que pretenden como unidad y totalidad demencial. Ese “mundo” se romperá por la multiplicidad de las perspectivas que tienen con lo nuestro, las cuales tienen la pretensión de valer absolutamente, pero todas son relativas a su punto de vista garrafalmente equivocado. ¡Vaya que sí!

En este plano, la imagen que yo me formo del mundo, y por inducción inversa del “mundo” de mi ayuntamiento de San Lorenzo no es casual ni accidental, nadie podrá cambiármela arbitrariamente: yo soy mi misma intuición del mundo y de mi mundo propio, que va en una línea desde Tenoya a Tafira. En este sentido, mi intuición del mundo y de mi “mundo” no es ya un posible objeto de investigación en medio de los demás que no pertenecen aquí: es mi misma situación en el mundo y en mi “mundo”, en cuanto es el origen de mi ser y pensar.
Como parte de mí mismo y viceversa, mi situación y la de mi ayuntamiento no puede ser objetivada desde el exterior; es idéntica conmigo mismo, y yo con ella. Esta identidad es el punto central de la filosofía de Jaspers y yo me identifico con este punto central que tanta verdad irradia.

El hombre es lo que escoge ser: su elección es constitutiva de su ser y él no es sino en cuanto escoge, nosotros, no hemos escogido jamás pertenecer al ayuntamiento de Las Palmas. La elección de sí mismo es la libertad originaria, aquella libertad sin la cual yo no soy yo mismo; que no sale de mi yo como una fuente escondida, sino que constituye a mi mismo yo; y descubre en la voluntad la claridad de la elección originaria. Pero (este es el punto decisivo) el yo que escoge es su misma situación en el mundo, situación históricamente determinada, objetiva, particular; y su elección auto constitutiva no es más que el auto constituirse de esta situación. Lo cual significa la elección, radicando en una situación determinada, no puede escoger lo que ya ha sido escogido (San Lorenzo) y constituido en una situación municipal -en este caso- de sus linderos: ¡que lindos!, y, ¡qué llorados y sufridos, por vituperados!

Yo no puedo rehacerme radicalmente y escoger entre ser yo mismo: de San Lorenzo y no ser yo mismo, de Las Palmas. Como si la libertad estuviera delante de mí como un instrumento. Pero en cuanto escojo, soy de San Lorenzo. Lo cual quiere decir que delante de la elección no se ofrecen nunca alternativas diversas, que ella, la elección no siempre es únicamente el reconocimiento y la aceptación de aquella única posibilidad que está implícita en la situación de hecho, sino que es mucho más, y que constituye mi yo enamorado de mi institución; lo que está en la unicidad con esa posibilidad brutalmente negada hasta el momento. Destituida todavía la posibilidad, ¡¡sigue viviendo Dios!!

Yo estoy en una situación histórica si me identifico con la realidad y con su objetivo inmenso… Yo solamente puedo pertenecer a un único pueblo -no se habla aquí de antropología ni morfología- puedo solamente tener estos padres y no otros; pero yo puedo en todo caso hacer traición. Admitir pertenecer a otro pueblo si el mío me parece extraño; que puedo desconocer a mis padres porque no tengo culpa de lo que ellos son; eso significa traicionarnos a nosotros mismos. El único modo de ser uno mismo, la única elección auténtica es la que acepta incondicionalmente la situación de hecho a la que uno pertenece porque allí nació y vive. Mi yo es igual a la realidad donde me encuentro. Esa realidad, en la que a usted se le acaba de ocurrir poder haber descubierto un error mío, es ficticia e impuesta, la cual pongo en tela de juicio y no acepto. En ese sentido mi yo está aun mutilado. Me refiero a mi realidad en comunión con la realidad de mi ayuntamiento que lo fue durante siglos. Así es que no se corra una juerga interior, (si es el caso que es usted de Las Palmas y de los que cree que hay que seguir huyendo con la presa a rastras) que usted también tiene responsabilidad en que no se retome esa verdad axiomática, histórica. Y puesto que la elección es originariamente comunicativa y la elección en si es siempre al mismo tiempo con mis “compatriotas”, elección de los otros, tampoco la elección de los otros es un escoger, sino que es únicamente la originaria decisión de una comunicación incondicional. Con aquellos con los que me encuentro como conmigo mismo.

A veces cuando estoy más tierno y sensible, siento lástima de los de abajo porque ellos no han sido mano ejecutora ni responsables de las matanzas, bajo todos y más diferentes aspectos, en San Lorenzo. Ellos, siguen huyendo hacia delante en una rara no meditada certeza; en una necesidad compulsiva, incomprensible de conservar y proteger -”jugándose la vida”- lo que otros robaron al tiro limpio y a las cabezas, frente a lo cual están inclinando silenciosamente la faz del rostro y resignándose en el mutismo; virados de espalda, protegiendo su cara y sus delantes aperrados contra el rincón de sus complicidades por si viniera en cualquier momento la lluvia de palos. Y, ¿tiene usted la crueldad de decir que si viniera esa lluvia, sería para nosotros ¡otra vez!?

Comprendemos que no pueden hacer otra cosa: cuando han decidido luchar con las armas de la espera desde los vericuetos de las sombras, para no devolver. Ayuntamiento de San Lorenzo, ¡¡llegará el día en que ¡orgullosos! Podremos gestionar documentación en tus dependencias!!, en el qué, ¡¡con regocijo!! nos sentemos ante una taza de café en tu cafetería.

Una filosofía auténtica de pertenencia, exclusiva, legítima y legal (mas cuando tanto se ha reivindicado una propiedad que no se nos ha devuelto), no puede nunca ser considerada un punto de vista entre otros, porque supera todos los puntos de vista, y no es a su vez, un punto de vista. La totalidad hacia la cual debe dirigirse la filosofía no es la totalidad acabada y estática de puntos de vista copresentes, sino una totalidad abierta, esto es, tal que haga posible a la existencia escoger y ser la propia verdad. Mi verdad, mi municipio, mis lágrimas emocionadas: lo que representa su bandera; mi ahínco, la ilusión de toda mi vida: recuperar San Lorenzo.

Autores consultados: Javier Boneu, Abbagnano y Francois Robert

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy de acuerdo sr. Antonio es una pena que personas como usted no esten en la politica o liderando pensamientos. En este país solo tienen cabida los mediocres...

Anónimo dijo...

Cariñoso comentador anónimo: como no soy un chico de la sociedad no me puedo permitir pasar de su comentario; así mismo de ningún comentario que me concierne (Esta puya no va para usted, a quien atiendo con muchísimo gusto).

Entrando al núcleo, comienzo por decirle que jamás se me ha ocurrido ejercer la política. Lamento que ello sea una pena para usted, pero peor sería que fuera una desgracia para Canarias.

Lo de liderar pensamientos... mire usted, ¡¡ojalá!! Siempre me ha gustado ser de los de la punta alante y por todo, le agradezco sus elogios; que otro cualquiera calificaría de inmerecidos, yo no porque sería como despreciar su muy amable nota. En cuanto a los mediocres no solo estoy de acuerdo con usted, sino que, al respecto, voy más allá, porque yo les llamo toletes.
Antonio Domínguez

Juan Fco. Santana Dominguez dijo...

No tengo las palabras que el autor de este trabajo se merece y así poder agradecer las que me dedica, de forma tan generosa, D. Antonio Domínguez. Yo recuerdo, vagamente, cuando iba con mi papá, en la moto, a cortarme el pelo, detrás del Hotel Astoria. Un señor me sentaba en una tabla, que colocaba arriba del sillón de peluquero, porque yo era muy pequeño. Luego me contaba historias y me hablaba, con muchísimo cariño. Aquel peluquero era la misma persona que ha escrito este artículo y al que tengo el honor de conocer y de tener su amistad aunque hace años que no nos vemos. Ni él ni yo nos podíamos imaginar, en aquel entonces, que en el futuro aquel niño de pelo rizado que vivía en El Cardón decidiera llevar a cabo una Tesis Doctoral a NUESTRO Municipio de San Lorenzo de Tamaraceite. La vida nos da esas sorpresas. Tuve que escuchar que la historia de un pueblucho no podía ser material para una TESIS y pude demostrar que estaba equivocado quien así pensaba. Fue muy duro porque nada había escrito con anterioridad. Me fui percatando, con los años, que cuando se hablaba de Tamaraceite en los documentos, algunos casi se deshacían en mis manos,no era lo que es la Tamaraceite actual. Se trataba de algo diferente, de una Jurisdicción enorme que ocupaba lo que hoy sería el municipio de la Capital y algo más. Tamaraceite era lo que estaba pegado a las murallas del Castillo Mata, era también toda la zona del Dragonal o las Rehoyas, muchas hoyas, que se encontraban entre el Barranco de Guiniguada y el Barranco del Guanarteme de Tamaraceite...se estaban descubriendo cosas que antes no podíamos imaginarnos. Poco a poco, durante muchos años, como bien dice Antonio, fueron saliendo a la luz hechos que me hacían entristecer, también llorar, emocionar y alegrarme enormemente y me di cuenta que aquella historia no era la de nuestra Ciudad y sí la de nuestro Pueblo, nuestro Municipio, nuestra Jurisdicción y desde aquel momento decidí presentarme como CIUDADANO DEL MUNICIPIO DE SAN LORENZO DE TAMARACEITE. La historia que se ocultó, por seres sin escrúpulos, salía a la luz y una idea comenzaba a fraguarse: La recuperación de aquello que se nos robó con violencia inusitada, asesinando a nuestros representantes para que el resto callara y para ello se esmeraron en llevar acciones vergonzosas y amorales, como por ejemplo, llegar a Guanarteme, Tamaraceite, San Lorenzo o Tenoya los falangistas y la guardia civil, pistola en mano, dando tiros al aire y diciendo, ante el pánico de nuestros vecinos y vecinas de entonces: "Olvídense que San Lorenzo ha existido"...fueron testimonios que me desgarraron el alma y otros que callo porque así se me pidió. Emocionado y agradecido he decidido escribirte Antonio Domínguez porque era la única manera de agradecerte esa palabras que han dado un toque a mi corazón. Un abrazo muy GRANDE amigo y espero que pronto la justicia nos de la razón y pasemos, todos y todas, a ser ciudadanos del MUNICIPIO que nunca tuvo que dejar de serlo. Muchísimas GRACIAS.

Anónimo dijo...

Querido Juan Francisco, se me saltaron las lágrimas leyendo tu comentario; como así mismo se me plantan cuando me doy cuenta que ya yo veré la devolución de mi querido municipio: mi delirio, mi amor de siempre. De cuando, desde pequeño, oía a los viejos en voz muy baja –casi susurrando- hablar de pistolas y robos; dando nombres, cuyos, no quiero acordarme.
Es posible –si Esteban lo permite- que vaya echando fuera, tonga de material escrito en los más tristes momentos sentidos por esa “orfandad”. Cuando vengas por esta zona de nuestro municipio a dar conferencia u homónimo avísame para ir y saludarte. Recibe no obstante los saludos que son de este ahora y mi enhorabuena por no desfallecer.
Antonio Domínguez

juan santana dijo...

Mi queridísimo amigo Antonio Domínguez.
Estimado Antonio Domínguez, mi queridísimo amigo:

Sólo decir que GRACIAS por tan buen artículo y también a mí se me saltaron las lágrimas al leer lo que has escrito. Espero, y deseo, que puedas seguir publicando esos escritos, hechos hace tiempo, y que en su momento no pudiste sacar a la luz. El día que la justicia nos dé la razón, por la lucha emprendida, por el derecho que nos ampara de recuperar nuestro Municipio de San Lorenzo de Tamaraceite me encantaría poder hacerlo a tu lado, caminando por nuestra calle principal, y con alguna bandera verdiblanca ondeando en los edificios, y recordando a todas las mujeres y hombres que dieron sus vidas por defender la democracia y la libertad y aquellos que se fueron sin ver hecho realidad su sueño: Recuperar nuestro Municipio. Un abrazo muy GRANDE. Mil gracias Antonio.

Juan Francisco Santana Domínguez

Anónimo dijo...

Solo la verdad nos hace Grandes como lo eres Tu Antonio , y grande será la satisfacción de todo nuestro pueblo cuando se recupere nuestro municipio de San Lorenzo de Tamaraceite, a pesar de la minúscula miopía de nuestros políticos y la pseudo intelectualidad local.

Anónimo dijo...

El edil de participación ciudadana Sergio Millares, estoy casi seguro que es historiador. Si fuera un hermano del historiador, mala suerte y que me disculpe. Partiendo de esa base ¿como se puede ser historiador y concejal? (juez y parte) en el caso San Lorenzo? ¿Cómo es posible que quiera cerrar el asunto de las exhumaciones en Las Palmas G. C. con rezos de cura y cacho hierro torcido por Chirino? ¿Y San Lorenzo de Tamaraceite qué?. Devuélvannos nuestro ayuntamiento o salga a la palestra a debatir, usted y el Canarias 7. Vayamos a la cuestión. Cuando San Lorenzo sea nuestro deber encontraremos a nuestros muertos asesinados en un pis pas; porque pondremos las perras para picar todo el cementerio, y, si hiciera falta, dejarlo tal cual estaba. Cantero, si es usted el historiador no puede mantener ese puesto sin nombrar a San Lorenzo de Tamaraceite. No podrá pasar cuatro años haciéndose el sordo; por que terminará sordo como todos los demás que no oyen ni la bocina de un barco; ¡¡aun pegados a él en el muelle!! ¡No comprende que su posición es rara, desviada y torcida y no casa con mandar en lo que no le pertenece. A no ser que coja otra concejalía ajena a esos asuntos. Le han vendido a usted eligiéndole para que se enfrente al toro y al lobo. Lo de San Lorenzo póngalo en manos del más tolete de todos ¡que ni se entere! Evitarán problemas; por lo menos hasta que llegue la justicia.
Antonio Domínguez

Anónimo dijo...

Sin conocerte ¡hay que sufrir! ya te estoy queriendo, comunicante anónimo del 16 de julio a las 8:06 horas. El grande eres tú, que sin pistas casi, te has dado cuenta que yo soy grande. Y grande será la justicia que saque el delito corrupto del pavoneo con lo ajeno. Te señalo que debiste poner mayúscula, donde pusiste (por los nervios y premuras) minúscula miopía de nuestros pseudo toletes componentes de nuestra “intelectualidad local”.
¡Ya! Una serie de saludos y parabienes del que goza a lo grande
de las opiniones sinceras y a favor.
Antonio Domínguez