viernes, 18 de diciembre de 2015

Las exigencias de la Naturaleza

Por Luis C. García Correa
De la misma manera que exigimos el uso y disfrute de nuestra propiedad particular, la Naturaleza ha sido dueña de sus espacios, desde siempre.  Nosotros nos hemos apropiado de esos espacios sin estar de acuerdo con Ella.
El agua, y en concreto la lluvia, jamás va hacia arriba, discurre hacia abajo y lo hacer por donde ha corrido por millones de años.
Las inundaciones en ciudades y pueblos no son culpa de la lluvia, sino de las malas construcciones humanas, que muchas veces impiden el curso de su descenso natural. Y estas interrupciones están costando hasta vida humanas irrecuperables.
Las tierras no ocupadas y en propiedad de la Naturaleza no sufren daño alguno. Los fenómenos que ahí ocurren son ajustes naturales del equilibrio natural. ¿Pero qué estamos haciendo para que haya huracanes de 300 km por hora, algo impensable hace décadas y que ya ocurren de forma continuada? El agua y el viento han corrido libremente, como lo han hecho por siglos, y nunca habían creados tantos problemas.
Y todos seguimos tan tranquilos como si nada estuviese pasando, como si nada fuese conmigo, sabiendo ya lo que se nos aproxima de cada vez mayores desastres.
¿Qué mal estamos ocasionado, conscientemente, a la Naturaleza? Hoy sí se contestar: con el egoísmo despreciativo, abusivo y hasta despistado le hemos robado lo que era de la Naturaleza.  Y, empezamos a pagar y devolver lo que le pertenece a su dueño, o de lo contrario seguiremos pagando con destrozos materiales y con lo invalorable de la pérdida de vidas humanas.
Hemos llegado a la cumbre de la falta de raciocinio, y sin embargo lo que hacemos es quejarnos del mal que nos ha causado.
¿Qué vamos a esperar con las nuevas lluvias? ¿Más inundaciones, anegarnos de barro y esperar a nuevas lluvias para volver a la misma situación?
¿Cómo llegar a la realidad?
Este es el programa. Devolver lo que no es nuestro. Respetar las leyes de la Naturaleza. Cuidar a nuestro hábitat natural. Ser, en definitiva, consecuentes con la honestidad personal y social. De lo contrario volveremos a atenernos a las mismas consecuencias.
Las "Exigencias de la Naturaleza" han sido y siguen siendo las mismas desde hace muchos años. No hay excusas.

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