viernes, 4 de diciembre de 2015

Los paternalismos

Por Luis C. García Correa
¿Qué entiendo por paternalismo?
El comportamiento humano por el que se hace y se dice algo proponiéndolo o imponiéndolo, con buena o mala voluntad, sin contar con los demás.
Todos los paternalismos son malos porque inhiben la responsabilidad, la iniciativa y la libertad. Además tienen como fundamento la falta de confianza en los demás.
¿Dónde y cuándo se dan los paternalismos?
En todos los ámbitos de la vida.
Los más frecuentes son la familia, los entes públicos y los políticos.
Los padres dictatoriales son dados al paternalismo: ¡haz esto porque lo digo yo!
Los entes públicos se están convirtiendo en un problema, porque su afán paternalista amarga la existencia al ciudadano, en vez de solucionar sus problemas.
Políticos paternalistas son los que tratan -algunos lo consiguen- imponer comportamientos personales y sociales. Deciden imponer impuestos sin contar con los administrados y pagadores de los mismos. Amargan la existencia del ciudadano.
Hay paternalistas de buena fe, “paternalistas buenos”, que se imponen por igual sin contar con los demás.
Los poderes perversos se sirven siempre de paternalistas agresivos, que convencen con su demagogia e imponen conductas que, paradójicamente, van en su propio perjuicio, porque destruyen el hábitat en el que se desarrolla su existencia natural.
¿Sobre quién se ejercen los paternalismos? Sobre las personas y los pueblos que no tienen educación ni preparación intelectual. Son sumisos obedientes, capaces de hacer grandes sacrificios porque están convencidos de que lo que se les propone es la felicidad y el bienestar.
“El egoísmo es cimiento firme del paternalismo”.
Los paternalismos son una lacra social que nos está llevando a la autodestrucción con nuestro pleno consentimiento.
El paternalismo anula la libertad, reduce la felicidad y nos convierte de ciudadanos en lacayos.
Una sociedad paternalista conduce a la infelicidad como cosa natural.

No hay comentarios: