lunes, 21 de marzo de 2016

A nuestros amigos

Por Luis C. García Correa
A nuestros amigos, siempre lo mejor. Personalmente, debo mucho a los míos: me han dado lo mejor y por eso les doy y les daré lo mejor.
¡Quien tiene un amigo tiene la ayuda y la salvación para no caer, o perderse en el error!
La amistad es una bendición: la bendición por excelencia en la vida personal y en la relación con los demás.
¡Los amigos están cuando y donde los necesitamos, ofreciendo su compañía y, tantas veces, dando la solución a nuestros problemas!
Ser amigo y tener amigos es uno de los grandes regalos, una de las grandes razones de la existencia. Al menos de la existencia plena, feliz. Llena los corazones de alegría y felicidad, y contribuye al bienestar mutuo: el del amigo y el de uno mismo.
La amistad es un bien que jamás hay que olvidar. Hay que tenerla siempre presente. Hay que fortalecerla siempre con nuestra amistad.
Al amigo se le corresponde con la amistad: ¡es mi amigo y yo soy su amigo!
¡Cuando hay amigos, la vida se llena de amor y de felicidad!
Vivir sin amigos es preocupante: provoca angustia y ansiedad, porque la amistad es una necesidad.
La globalización es un instrumento al servicio de la amistad. Hoy podemos ser amigos, y lo somos, de personas que están en nuestras antípodas. Igual de amigos que lo somos de nuestros vecinos, o de otras personas que no viven lejos de nuestros domicilios.
Las distancias han desaparecido. Las posibilidades de amistad han crecido y se han extendido, para bien de la humanidad.
A nuestros amigos el amor, la amistad y la felicidad.
A nuestros amigos lo mejor, porque son lo mejor.
¡A los amigos les damos nuestro corazón!

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