sábado, 12 de marzo de 2016

Carta al Viento: Primera Carta al Apostol San Pablo desde Chipre

Por Jesús Vega Mesa
Admirado Pablo de Tarso: Te escribo desde Chipre, a donde he venido con compañeros de Cuenca, Madrid y Canarias. Hemos llegado aquí intentando encontrar las huellas de tu paso por esta Isla. Y las hemos encontrado. Pisamos con cariño y respeto este lugar en donde tú estuviste anunciando el evangelio con tu amigo Bernabé. Hemos estado en Pafos donde te enfrentaste a un mago, un falso profeta (Hechos 13) que engañaba a la gente declarándose hijo de Jesús. Pienso que seguimos rodeados, y no solamente en Chipre, de falsos profetas que anuncian y prometen y engañan. Magos que, por puro amor al dinero, no tienen escrúpulos en quedarse con el dinero y las ilusiones de aquellos a quienes logran engañar. Lástima que ya tú no andes entre nosotros para invitarte a hacer un viaje a nuestra tierra. Y lástima que a muchos cristianos de esta generación nos falten la fuerza y la fe tuya para, sin miedo, desenmascarar a quienes se esconden tras la careta de la política o la religión buscando el propio beneficio. Es una pena que no seamos los suficientemente decididos como tú lo fuiste para anunciar sin miedo a Aquel que dio la vida por la causa más noble posible.
Hemos visitado Salamina, la patria de tu amigo Bernabé, y rezamos ante su tumba en una zona que actualmente está ocupada por turcos musulmanes y donde han hecho desaparecer todos los signos cristianos de las viejas iglesias y catedrales. Tengo que decirte, Pablo, que también en nuestra tierra se están destruyendo muchos signos cristianos y no me refiero sólo a las cruces. Algunos dicen que es señal del progreso. Pero cuando leo tus cartas y la pasión que ponías, pienso que lo que nos falta a nosotros es esa fortaleza tuya para luchar no contra los que no admiten señales de Jesús en su vida sino para los que, llamándonos cristianos, nos acomodamos a la vida fácil y somos un mal ejemplo para los demás. Tendremos que leer y meditar más tus escritos y el Libro de Los Hechos de los Apóstoles.

En nuestra visita a esta Isla de Chipre, acompañados por Nina, Bianca y Fela como guías, hemos tenido ocasión de visitar y dialogar con cristianos que ahora se llaman ortodoxos en su mayoría. También hay unos pocos miles de católicos maronitas. Ha sido una experiencia gratificante descubrir que, a pesar de la división de ritos y tradiciones, unos y otros se respetan mutuamente. Recordamos, Pablo, tus llamadas a la unidad de los creyentes cuando escribías a los corintios. También ahora estamos saboreando algunos gestos de unidad entre diferentes Iglesias separadas. Gestos pequeños pero que indican que hay voluntad de hacer caso a Jesús de Nazaret cuando nos decía que la mejor señal de nuestro seguimiento a Él es estar unidos.
Y pienso no solamente en la Iglesia. Mi pensamiento se va rápidamente a las situaciones políticas que se viven en nuestro país o aquí en Chipre. Mientras en España los políticos se pelean y no son capaces de llegar a un acuerdo porque todos quieren gobernar, en Chipre hemos encontrado una Isla más dividida aún. El Norte fue invadido. Y en Nicosia, la capital, hemos encontrado las alambradas o bidones que separan a la población musulmana de la cristiana.
Si te digo la verdad, Pablo, como suele ocurrir en casi todos los viajes, una de las mejores experiencias en Chipre está siendo la convivencia, unión y buen rollo entre los compañeros llegados aquí: Alejandro, Higinio, Antonio, Ignacio, Daniel, Carlos, Antón, Isidro, José Carlos y José María. Todos estamos aprendiendo mucho de esta tierra y de los amigos y mucho de ti, amigo Pablo de Tarso. Estar en Chipre está significando un especial encuentro contigo a través de las huellas que has dejado y que la Iglesia cuida con tanto esmero.

Nos gustaría regresar a nuestras parroquias llenos de entusiasmo por lo aquí vivido y poder decir a nuestros feligreses lo mismo que tú decías, por ejemplo a los filipenses: “Doy gracias a Dios cada vez que me acuerdo de ustedes. Les recuerdo en mis oraciones a cada instante. Y lo hago con alegría.” (Filipenses, 1). Desde aquí, este mismo saludo que te copio para mis comunidades de Cruce de Arinaga e Ingenio. 

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