jueves, 10 de marzo de 2016

¿Es lícito llamar parado al que se le ha dado tiempo libre a la fuerza?

Por Antonio Domínguez
Le llamarán paro, al tiempo libre en unas islas desmanteladas de su suficiencia y por ende de su soberanía. Aquí todo consiste en transportar la comida, las bisagras, los calzoncillos desde los muelles a los sitios de parada para su venta; el resto son peluquerías y bares; no hay más nada. Sólo hay trabajo gestionando reparto (comercio).
Lea despacio para que se dé cuenta que esto no es un brindis al comunismo; esto es todo lo contrario a eso. 
La utopía Marxista –no tiene porque ser inconsecuencia dialéctica- es algo que siempre estará ahí como producto de la inteligencia humana, dentro de sus elucubraciones quiméricas. Estará por ello dentro de la consecuencia (futura) que tenga ese sueño quimérico; habida cuenta que se está adentrando mucho (el invento) en el tiempo, sin materializarse y hacerse realidad. 
Soñó Marx la reestructuración del capitalismo, (lo que le hace en ese y en todos los sentidos un nato-capitalista resentido y despechado: lo demuestra, su intento de desplazar al capital a otros cometidos que le son ajenos) a esa filigrana, le llamó socialismo, pero, el capitalismo prevalecerá en su propia estructura (esté donde esté) eso ha sido desde la tribu y será hasta la eternidad, lo tenga quien lo tenga: el dinero. Si éste pasa al proletariado (el dinero) ¡esa! será la burguesía, que empezó siendo proletaria; si sigue el dinero estando en la burguesía (que también empezó siendo proletaria) ésta, seguirá siendo el capitalismo, porque es acumulativo como el colesterol. Es imposible un mundo sin colesterol; como así mismo un mundo totalmente afectado del mismo ¡¡nadie podrá evitar la diferencia de clases!!. La vida muelle que da el dinero pasa por vender “el alma al diablo”. La vida vegetativa y contemplativa (bastante interesante también) pasa por la abulia y ese pequeño estado depresivo y rabioso que es el combustible de la entretenida, vívida, interna revolución del que no tiene capital. La filosofía fina, en este aspecto, niega la existencia a los conceptos capitalismo y socialismo; acepta sólo donde el capital está instalado y queda por lo tanto allá donde esté, y el término proletario solo sirve para indicar allá donde no está. “Las sedimentaciones” de capital no existirían (por lo mismo) “fósiles”; serían las caprichosas y peregrinas idas y venidas del dinero quienes entierran en él a los oligo-hombres (“poco insignificantes”) que se hacen a sí mismos deshaciendo a los demás.
No seguimos en este análisis porque no están de moda los muy largos; que la vegetal Orang Hutan mayoría no lee, porque lo que ama es su propio “pensamiento”; ama también la abulia de no querer saber más nada: no está para gaitas. Ignora que con solo su “pensamiento”, sin vender “su alma al diablo”, jamás podrá con sus antebrazos arrastrar hacia sí todas las fichas que están en la mesa de la opulencia y morirá como nació: sin una perra. Es una tragedia que el mundo tenga que ser como es y que las idealizaciones más maravillosas caigan siempre en el fracaso. El factor de cambio monetario: trabajo, bienes y servicios, es una realidad de siempre, por siempre y para siempre, impide toda prestidigitación y esa misma realidad, incontrovertible, pone a todo en su lugar impidiendo también la filigrana.
Aprovechando y no saliéndonos de la demagogia (entendemos que ya este mundo se hizo demagogo, hipócrita, egoísta y mentiroso) pero sí intentándolo concienzudamente, que ya es muchísimo, ¡a ver! quién le explicaría a Marx –esto sí es asumible de su teoría- por qué en Canarias el hombre permanece fuera del proceso de producción; como así mismo, no es el agente principal en el proceso de producción ¡¡Y sin haber sido sustituido por la máquina!! En otras palabras, en Canarias no hay producción industrial, agraria, ganadera, pesquera; sí, aquí se calienta el cacao y se moldea; se quesea la leche importada; se muele millo y trigo importado; en fin, se manipulan materias importadas, por eso, “es imposible” que el hombre en Canarias esté inmerso en ningún proceso de producción: porque no lo hay. 
El círculo consiste en producción, transformación y mercado exterior, aquí sólo transformamos lo que viene de fuera: “guisamos” lo que nos inocula la tricontinentalidad -que con Canarias está a las maduras-; producir es otra cosa.
Sin industria, sin fuentes de energía fósil, aquí, el paro excedente de la masa privilegiada real, que trabaja, no ha llegado como consecuencia del robo del tiempo del trabajo ajeno por la gran mecanización en que la riqueza social (en otros lugares, no aquí) descansa hoy; ni en la base que la inexistente industria a gran escala haya creado; ni completas automatizaciones han abierto la dimensión del tiempo libre. ¿Es lícito llamar paro al tiempo libre, puesto que hay un sector de capacidad absorsiva de mano de obra como es la agricultura?. El único sector que hemos tenido los españoles aquí en estas islas desde hace quinientos años en que le metimos al guanche la espada por la barriga para dentro y nos tiramos a sus mujeres. 
Las industrias aquí han sido de rones de aguas de síntesis químicas y virtuales. Fue de caña cuando las islas estaban muy poco pobladas y no estaba prohibida la agricultura. El turismo aunque pase a ser por decenas de millones –en sí imbéciles porque son masa- sólo es el Dios de los pueblos atrasados; caracterizados por sus grandes carnavales y el alelamiento torpe con que el pueblo soporte cuanto le tire encima aquí El Marca; también son fiables para determinar el tipo de tolete-es, el pueblo; los números de personas que asisten a las romerías al año… ¡Éstas son la tres principales medidas de examen a un pueblo! Éstas son las medidas que nos quedan para saber si se está en una formación ideal, o, se vienen hasta la estupidez cretina (perdonen la insistencia patalética, es lo único que nos queda)… ¿abandonados, huérfanos, desgobernados?. ¿Qué futuro arman?, ¿el de los tatuadores; canchas deportivas; cursos de formación; voluntariados mil?. Ante la inviabilidad de las industrias que resistan el nombre de cadenas de producción aquí, ampliamente contemplado el concepto industria. Hay que generar una fuerte resistencia en las formas de vida y trabajo autóctonas y tradicionales –una resistencia que no debe ser abandonada incluso ante la muy tangible perspectiva de una vida mejor y más fácil; que quizás con el tiempo y una caña pudiéramos tener al alcance de la mano ¡y un brinquito!. Con los seis minerales de altísimo valor (fuente: tebeo canario por el que cobraban casi un euro en aquel tiempo) que hay en las mares de la isla del Hierro, ¡¡si no se los bribonean (maman en biberón los americanos!!).
El progreso canario es posible en realidad en las áreas donde los recursos naturales -sembrar-cosechar, ganadear-lechear-carnear-quesear, pescar- de ser liberados de la usurpación supresiva serían suficientes no sólo para la subsistencia sino también para una vida humana. Y donde no lo son (los secarrales desde el túnel de La Laja hasta “las inmensas Tirajanas”) ¿no pueden ser hechos suficientes mediante la ayuda gradual y fragmentaria de la tecnología, dentro del marco de las formas tradicionales? ... Hablen con el catedrático Don Roque Calero aunque sea por una vez: ¡¡que no muerde, pardiez!! No se nos esconde que no tienen ustedes una perra, pero, pueden ir haciendo planes y estudios guiados por el catedrático por si llegaran a dinero, empezar “a tocar las maracas” como Don Roque indique. No esperen a que se muera de rabia, para ustedes ir tras el fúnebre cerrados de negro, pálidos como Drácula. Al ser ustedes los políticos, camaleónicos, eso lo sabe cualquiera, se pueden camaleonizar -para el engañar que les es inherente- para además sacar voluntariamente a rostro todos los tintes cadavéricos, o colores apocalípticos del final de los tiempos a sus vulgares caras. ¡¡¡escuchen a este gran hombre ahora que está vivo coño!!!... Pasamos ahora a una: REDUCCIÓN EXTREMA
Recreándonos en Marcuse (si no está distraído verá que se continúa hablando de Canarias) y tomando prestada la base de sus ideas, toda filosofía, no científica y no empírica retrocede ante una teoría más efectiva y práctica de la razón (esto es actuar según la necesidad de los hechos). Así estas formas del pensamiento parecen una reliquia del pasado (ciencia y empirias). “Éstas pertenecen a formas de pensamiento rígido- a-metódico que son no operacionales en su misma estructura; son ajenas tanto al operacionalismo científico como al sentido común; su concreción histórica se opone a la cuantificación y a la matematización por un lado y al positivismo y el empirismo por otro. La realidad dada tiene su propia lógica y su propia verdad; el esfuerzo por comprenderlas como tales y por trascenderlas presupone una lógica diferente, una verdad contradictoria. Al contrario, toda realidad establecida se opone a la lógica de las contradicciones y favorece las formas de pensamiento que mantienen la forma de vida establecida y las formas de conducta que las producen y las mejoran. Si la lógica dialéctica entiende la contradicción como una “necesidad” que pertenece a la misma “naturaleza del pensamiento” lo hace porque la contradicción pertenece a la misma naturaleza del objeto del pensamiento, a la realidad, donde la razón es todavía sinrazón y lo irracional es todavía lo racional. El esclavo es capaz de abolir a los amos y de cooperar con ellos: los amos, de mejorar la vida del esclavo y de mejorar su vida de explotación. La idea de razón pertenece al movimiento del pensamiento y la acción. Es una exigencia teórica y práctica”.
Se puede mandar al carajo la antedicha teoría y su práctica. Se puede vivir en responsabilidad, estrés ..., de ese que deja el rostro macilento, etc.; si los mandatarios duermen a pata estirada; si están permanentemente en vigilia bebiendo café, hay aquí cuatro formas de talante y cualquiera de ellos elegirá las dos más flojas. ¿Consiste la política en la honestidad, honradez y veracidad?. Hasta el momento en lo que llevamos de “democracia” nada de esto ha habido ¡aun teniendo lugar! Según mi destartalada opinión. Si esta pastilla de caldo ultra concentrado llevara a alguna descentración personal tratando ver dinámica distinta de la que aquí se hace (no hay animadversión ninguna por mi parte, doy mi palabra) y se sintiera vituperado, ahí va, por si eso fuera así, el presuntamente expresado en su integro, extenso sentido. Sé muy bien lo que he querido decir. No conozco los documentos que ilustran hasta dónde se puede decir; ni he estudiado suavidades y exquisiteces en el decir… quiero decir. Tómenme como uno del pueblo ¡y las palabras! según de donde vienen.



Si Esteban se lo permite, tiene mi permiso para arrojarse todo mediante comentario anónimo. Le sugiero que procure hacer notar que entendió lo que leyó; cuide no hacerse daño a sí mismo, para que revierta al total en mí; dese gusto con cuidado… ¡que me da igual casi todo!.



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