viernes, 24 de junio de 2016

Las Elecciones

Por Luis C. García Correa 
Las elecciones se crearon para elegir, mediante el voto democrático y honesto, a nuestros representantes, que serán las autoridades con poder. La elección es una gran responsabilidad de honestidad. Es necesaria para elegir a quien debe servir con honestidad e imparcialidad.
No se puede elegir por creencias, o porque me lo han dicho: hay que elegir por convencimiento derivado del conocimiento.
La obligación de votar es personal e intransferible.
Quien no vota, pudiendo, no tiene derecho a quejarse, ni a lamentarse.
Elegir por votación es darle la autoridad y el poder de administrar los bienes sagrados de la comunidad.
Para saber elegir hay que enterarse.
La democracia, creada por los ciudadanos, ha puesto como norma la obligación de elegir a la autoridad. Y los elegidos con autoridad han de servir, las 24 horas del día, a la sociedad.
La autoridad no debe, bajo ningún concepto, servirse de la comunidad. Eso es corrupción y robo con conocimiento y alevosía.
Las elecciones son el mecanismo mediante el que, cada tiempo determinado, se vuelve a elegir a quien gobierne y administre los sagrados bienes de la comunidad.
En los regímenes políticos democráticos, el voto es fundamental y necesario porque es el medio de decir y de decidir lo que quiere el pueblo y para saber y responsabilizar a quienes se han elegido.
Las elecciones no condicionan el comportamiento del elegido ni del elector. Las elecciones lo que hacen es determinar a quién se ha elegido para gobernar con autoridad delegada y el poder de representar y administrar los sagrados bienes de la comunidad.
Las elecciones son el fundamento de los regímenes democráticos, porque ellas deciden a quien gobernará con autoridad al servicio de la comunidad.
Las elecciones democráticas eligen a servidores y no a dictadores.
En democracia, el dictador aparece cuando el elegido y el elector no son honestos.
Elegir en democracia es nominar a la autoridad para que tenga el poder de gobernar y no de imponer, y si de administrar.
Las elecciones deciden la voluntad popular.

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