lunes, 18 de julio de 2016

El mundo es lo que hago yo



El mundo es el espacio en que vivimos. Y es lo que hago yo.
¿Cómo es nuestro mundo? ¿Hay problemas de auténtica necesidad? ¿Tengo alguna culpabilidad? o ¿Estoy contribuyendo a su solución?
No hay problemas sociales en la comunidad en la que vivo en los que de alguna manera no haya contribuido por activa o por pasiva.
Una de las maravillosas e impresionantes repercusiones de la globalización es el dominio del bien o del mal, del que todos y cada uno somos responsables, para bien o para mal, de acuerdo a nuestra honesta y constante participación en la búsqueda y aportación del bien a la comunidad.
El bien de la comunidad es mí bien, que tiene mayor poder e influencia si interviene el resto de la comunidad.
La ausencia de la suma de bienes individuales, es el mal en el que se apoyan y sustentan los poderes perversos con nuestra aquiescencia y benevolencia.
No hay mal sin el mal de mi aportación, y hay bien si tiene mi aportación de bien. Nadie tiene la autoridad, el título, de poder no hacer nada. El no hacer nada es hacer el mal.
El mal se desarrolla, regodea y aumenta en el propio mal que yo hago o el bien que dejo de hacer, por mi participación y por lo que he dejado de hacer.
Todos, sin excepción, somos responsables o culpables de si hay bien o hay mal.
El mundo es lo que hacemos a diario. Si hacemos el bien y sin mirar a quien, habrá el bien que luego será también mi propio bien.
Si hacemos el mal o nos despreocupamos del bien, habrá el mal que me repercutirá, y me dañará.
Todos, sin excepción, somos responsables y culpables del bien o del mal.
El mundo es y será lo que hagamos cada uno de nosotros en nuestro medio natural, personal y social.
El mundo es lo que vivimos y hacemos con honestidad y responsabilidad. Tenemos la culpa del mal o la dicha del bien de acuerdo a nuestro comportamiento personal y social.
La culpa o la dicha la tengo yo, y no tengo a quien echarle la culpa.
En mi yo se fundamenta lo que es el mundo por mi bien o por mi mal, y de acuerdo al comportamiento de mi yo.
Soy o he dejado de ser bueno o malo, y hago o he dejado de hacer el bien o el mal. Yo, solamente yo.
“¡¡¡El mundo es lo que hago yo!!!” Sea bien o sea mal, tendremos lo que hemos hecho, lo que hacemos o lo que hemos dejado de hacer, sea el bien o el mal.
“El mundo es lo que hago yo”. 

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