viernes, 28 de octubre de 2016

¿Quiénes gobiernan y dirigen el mundo?

Por Luis C. García Correa y Gómez
¿Quiénes gobiernan y dirigen el mundo? El poder fáctico.
¿Qué es el poder fáctico? El poder perverso que ordena, por su capacidad y poder de presión e influencia, todos los órdenes de la vida personal, social, nacional y mundial.
El poder fáctico no está legitimado, pero ejerce, de hecho, su poder en todo y sobre todos.
¡Pobre de quien crea que no está dominado, hoy, por el poder fáctico! La falta de la participación honesta de la mayoría en las uniones honestas es aterradora, y es el fundamento sobre el que  se apoyan los poderes fácticos.
La inhibición personal y la falta de la honesta y decidida unión y participación vecinal, empresarial, gremial, todas las uniones de los seres humanos, por muy insignificante que sean, nos hacen débiles y nos convierte en el cimiento del poder perverso. Las uniones que existen son una minoría y no tienen poder contra el gigante que hemos alimentado.
El poder fáctico no tiene necesidad de imponerse por la fuerza: sugiere, indica y los demás obedecen.
La influencia concedida a los poderes fácticos es tan grande que su capacidad de control llega a todos los estamentos de la sociedad.
El dominio de los poderes fácticos sobre los recursos vitales, la capacidad de empleo, incluso de contaminación (se autodestruye)… le permite controlar la sociedad, la economía y las ideologías.
Estos entes perversos, estos poderes fáticos no son abstractos: son creados, dirigidos y mantenidos por personas. Los hay de todos los tamaños: grandes, medianos y pequeños.
Puede ser un conocido, un vecino, incluso un empleado corrupto que paga y con ello obliga haciendo lo mismo que uno grande. Es el comportamiento y no el tamaño lo que define a los poderes perversos, a los poderes fácticos.
Hay algunos grupos del poder fáctico - los hay en todas las actividades de la vida humana - que nos imponen, gracias a los medios que están en sus manos, una idea (falsa) de lo que es la felicidad: la adquisición de bienes materiales… Para no desvirtuar mi narración no menciono ejemplos.
Los ejemplos los que tenemos que ver cada uno de nosotros.
Y como primera premisa preguntarnos ¿en qué participo honestamente en el bien social? ¿a qué unión pertenezco? ¿qué honesta, sincera y efectiva actividad desarrollo en esas uniones?
¿Cómo participo y colaboro en las uniones honestas y necesarias?
Usted conoce, como yo y todos, la situación que existe y que oprime el desarrollo personal, material y espiritual de la humanidad, que es debida a la sumisión a las órdenes de los poderes fácticos.
¿En qué grupo se encuentra? ¿De qué manera le está afectando directamente a su vida personal, familiar, social las órdenes que le den y usted acata sin que nadie se lo diga al oído, sino por oírlo y creerlo?
Todos somos culpables si no somos honestos y participativos fortaleciendo las distintas uniones sociales.
He vivido una época imborrable, siendo Concejal en los años 70, cuando el pueblo se comprometía en uniones vecinales, deportivas, intelectuales, recreativas etc. Estas entidades tenían una considerable masa de socios que fortalecían a la unión porque participaban en la toma de decisiones.
El pueblo tenía, realmente, el poder, y lo ejercía. Nunca los tiempos pasados han sido mejores. Ahora como nunca.
Ahora tenemos las maravillosas redes sociales en la globalización, que nunca antes habíamos tenido, que pueden ser los cauces y los medios, en todo el mundo, que debemos impulsar y usar.
¿De qué está sirviendo la globalización con la información y las redes sociales?
¿Cómo contribuyo en las redes sociales?
¡Todos dependemos de todos, solo se necesita la honestidad y el amor y lo demás vendrá por añadidura!
El mal vence porque las mujeres y los hombres buenos no se unen y no hacen nada por evitarlo.

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