miércoles, 5 de julio de 2017

Expresar el agradecimiento con ritma y melodía

Por Luis C. García Correa
Nací hace mucho tiempo, tanto como para recordar y valorar lo mucho que he gozado porque he recibido en esta vida más de lo que he dado.
Seguiré intentando ser consecuente con mis creencias y valores para con ellos agradecer verdaderamente por ese recibir más de lo que he dado.
Y también para esforzarme en dar más. Porque el Evangelio dice que hay aún más felicidad en dar que en recibir. Hay más felicidad por lo que he dado.
La vida es una maravilla, y quien la desperdicia en vivir sometido a lo material se pierde la dicha de recibir más de lo que ha dado.
Quien da con largueza, con humildad y sinceridad tiene el cielo ganado y en la tierra recibirá más de lo que ha dado.
Ayudar y sin mirar a quien, con el solo deseo de ayudar, es merecedor de recibir y que reciba más de lo que ha dado.
La humildad enaltece al humilde de corazón, y lo lleva por el camino de la santidad, y recibirá más de lo que ha dado.
Quien da por amor y sin mirar a quién, es merecedor de que reciba, y seguro, recibirá más de lo que ha dado.
La honesta participación social sigue siendo la solución, y cuando no la hay ni se reparte, no se merece que le den a uno más de lo que ha dado.
Más aún, quien tiene dinero y poder y solo lo usa para tener, y no lo comparte con los demás, no se merece tener lo que le han dado.
La corrupción es el mal del momento, que se ha agravado por estar algunos pueblos corrompidos, y recibirán el daño que han repartido. Pero espero que se arrepientan para merecer lo que los demás les han dado.
Termino esta meditación con ritmo y melodía. Me hace pensar mucho y preguntarme ¿quién ha sido o es o no es merecedor de recibir lo que los demás le han dado?

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