sábado, 16 de febrero de 2013

Señales y utopías

Por: Pedro Domínguez Herrera

En todos los ordenes de la vida, existen señales que nos advierten  e indican los aconteceres y secuencias que el futuro prepara. La actualidad hierve. El descrédito de la política es general. La corrupción en toda clase de estamentos. Luchas y creencias de los menesterosos que claman al cielo. La crueldad por la falta de medios, con la que se evita paliar  las necesidades más básicas. Los desahuciados, donde         la dureza de la fuerza publica dan ganas de vomitar y a lo menos llorar; aunque estamos tan endurecidos, que casi lo empezamos a ver como normal, y esto es una señal.      
Hasta hace muy poco, en este País existían los pobres y se distinguían por sus recursos económicos, que bastaban para vivir pasando desconsuelos, con ropa siempre la misma, pero protegidos por los organismos públicos . Había una clase residual que dormían en la calle por su dependencia a las drogas… Con estos tiempos, los que antes eran pobres han ascendido en el escalafón social, para ser envidiados por millones de seres que están viviendo una tragedia que no se merecen. Mientras nuestros pastores políticos, en la totalidad del arco parlamentario quieren salvar el País. Que hayaa conciencia y todos tratemos de ayudar; esto sería la utopía.
El Papa, en un ejercicio de responsabilidad, ante la importancia que debe tener la Iglesia en estos tiempos para occidente, donde hay que bregar fuerte favoreciendo a los estados con la ayuda eclesial  a los desvalidos…Es por lo que hace falta un Papa joven.
Hay muchísimas mas señales y utopías que están bullendo  en la actualidad. Lo mas importante y de temer es que la opinión publica esta madurando. Que la cultura y la defensa por la palabra y el entendimiento de lo que sucede y como poderlo atajar, ha bajado al populacho y esto es demasiado peligroso. Los españoles en los últimos tiempos somos referentes de logros sociales y de la fuerza de convocatoria civil.
Si no se le pone solución. Si no se comprende y se transmite que se puede salir, y saldremos. Si no se toman medidas reconciliatorias entre el pueblo y el poder, el estallido de la calle será pronto. Europa debe tener presente que cuando empiece la desobediencia civil, la anarquía y las guerras callejeras, pasará a los demás estados que adolecen casi de lo mismo.
Estos pensamientos son desagradables pero son sinceros; el que no este angustiado con los acontecimientos es porque esta volando en las nubes de la felicidad. El que no vea lo que nos viene es que está ciego…

1 comentario:

Esteban G. Santana Cabrera dijo...

Se puede decir más alto pero nunca más claro Pedro. Un abrazo