domingo, 21 de abril de 2013

Anhelos de referencias

Por: Tomás Galván Montañez

Los jóvenes estamos huérfanos de referentes que, desde la ejemplaridad, la dignidad y el amor por los nobles ideales, nos muestren el trasfondo humano y bondadoso del mundo en un momento en el que parece propagarse el pesimismo, el desencanto, la desilusión por levantarse cada mañana y abrir las ventanas de la vida; ni hablar ya de luchar y trabajar por unas ideas, por unos férreos principios defendidos desde la humildad y la coherencia.

La imagen banal dibujada de los jóvenes desde muchos rincones, enfilando la desidia y la indiferencia, merma con cada vez menos discreción la necesidad vital que palpita en nuestros corazones de adolescentes despistados de buscar referencias excelentes, capaces de indicarnos la necesidad de dar luz a un mundo a punto de apagarse. Desde el descontrol y la inconsciencia, nos hacen fijar la vista en falsos ídolos, en personas vacíos incapaces de dejar huella, y nos gritan a la vez por hacerlo. Pero, ¿por qué solo nos presentan una cara de la realidad? ¿Cómo es posible que señalen a la juventud como indiferente y vacía cuando nos atiborran cada día a adorar a escoria? No pretendo justificar acciones de mis colegas, pero sí el anhelo innato del que partimos los jóvenes: aspirar a la grandeza y dar un portazo a la mediocridad que quieren inyectarnos en vena y que asimilemos como beneficiosa. 

La culpa no es solo de nosotros, que imitamos lo que vemos, sino de quienes hacen una cosa y nos dicen otra, de quienes se contradicen al instante. Deseo fervientemente que nos dejen aspirar a la excelencia, a la grandeza. Y, a poder ser, con personajes ejemplares que nos inviten a creer en la maravilla del ser humano, capaz de hacer un gran equipo con Dios, y caminar pese a cualquier circunstancia. Solo pido, con mi incoherencia y mis limitaciones, que nos muestren a todos los seres extraordinarios que hacen del mundo un lugar más amable, más bondadoso. Los jóvenes, mis colegas, sedientos de personas que nos indiquen el camino de la verdad y de la vida, clamamos porque todos hagan un esfuerzo y nos dibujen a esos héroes de amor y acción que pueden darnos mucho. Luego nosotros aprenderemos que la humildad y la entrega hacen hermosos resultados. Además, si no es mucho pedir, que confíen en nosotros porque, al fin y al cabo, partimos de aquello que presenciamos.

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