martes, 21 de mayo de 2013

Mis vivencias y creencia del mes de mayo. Mes de las flores.


Por: Luis C. García
Correa y Gómez
El mes de mayo se ha considerado como un mes para la alabanza. Para recordar y desear lo mejor que tenemos y lo mejor que deseamos. En especial es el mes dedicado a la Virgen Santísima, la Madre de Nuestro Señor Jesucristo Dios.
La primavera, en este mes, se expande con esplendor, representando a la niña que se hace mujer, revelando las formas bellas que su cuerpo va tomando.
Es un mes de esplendor tanto en lo humano como en la Naturaleza.
La flor, la gran manifestación de aroma y color con que la Naturaleza nos adorna y embellece. La gran expresión y representación del amor.
La Naturaleza, a la que tanto necesitamos para vivir de forma natural, la estamos castigando sin que nos haya hecho nada malo.
 ¿Qué mal nos ha hecho la Naturaleza, para que la tratemos de esa manera?
 Reitero: La castigamos sin habernos hecho nada malo.
Los humanos tenemos que cambiar, urgentemente, nuestro destructor comportamiento.
Que los perversos, pasotas e individualistas la dañen: allá ellos con su pecado. Recibirán lo que han repartido.
Pero ¿qué estamos haciendo los demás para remediar el enorme mal que nos estamos causando?
Se ha impuesto el egoísmo destructor. ¿Por qué lo aceptamos, si todos estamos de acuerdo que tenemos que cambiar nuestro comportamiento?
¿Para qué y de qué forma estamos viviendo la libertad? ¿Soy libre destruyendo? ¿Soy educado destruyendo?
¿Qué significado tiene para usted la libertad? ¿A qué grupo pertenece? ¿Al de los pasotas, al de los individualistas o al de los perversos? ¿O por el contrario es del grupo de los solidarios honestos?
Le ruego, encarecidamente, conteste a las preguntas que nos debemos hacer, para que siendo conscientes, podamos corregir nuestro comportamiento, y comenzar a ser esa mayoría honesta que lidere con su proceder, y volvamos a ser lo que hemos sido: humanos normales.
De acuerdo a la contestación que demos a esas preguntas, así será el mundo que vivamos y que dejemos a las siguientes generaciones.
Creo ciegamente en el ser humanos y lo amo apasionadamente. El bien no ha vencido al mal.
Aún estamos a tiempo. Aún no estamos en el punto sin retorno.
Por favor,  seamos y vivamos lo que somos: seres humanos sociales, amándonos unos a otros como amamos a Padre Dios, y no sólo dejaremos un mundo bellamente habitable, sino que desde hoy habremos cambiado, teniendo el mes de mayo que nos corresponde: el mes de las flores.

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