jueves, 11 de julio de 2013

Canapé

Por Antonio Domínguez
Por el hecho de calentar los asientos en las aulas de la Universidad, no se libra cualquiera de pensar y decir disparates o  estar engañado.  ¿Significa esto el destino interventor? ¿Por qué  tiene un hombre que pasarse la vida viendo e incluso apoyando exteriormente cosas que no acepta en su interior? ¿Significa esto el destino intervenido? Las personas conformadas por una apariencia física análoga con apenas diferencias de color en piel y según últimas noticias genéticamente casi iguales. ¿Cómo es que hacemos menos blanca la leche que a uno amamantó respecto de  la que a otro alimentó? ¿Significa esto la toma de posición de todas nuestras absurdas respuestas, que encontramos tan naturales; no solo porque tenemos una práctica natural de muchos años, dándolas además de la forma que hemos sido capaces de aprender, sino que también lo hacemos en las formas que “las hemos comido”; en los alimentos que nuestros padres nos han administrado, “olido” incluso en los guisos de nuestra madre, “visto” en las raídas pinturas de las paredes de la casa, “u oído” en el entendido silencio de la familia toda, en la gran habitación prototípica de las viviendas de los pobres; dividida en compartimentos por harapientas cortinas?.

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