lunes, 27 de enero de 2014

Visita a Don Luis C. García Correa y Gómez

Por Tino Torón
Sin darme cuenta, al hacer esta agradable visita, he descubierto más de lo que esperaba, relatando una parte, de una carta abierta  queriendo publicarla en esta página en honor a una persona conocida de nuestro entorno y Distrito, el que entre otras cosas fue el anterior Pregonero de las Fiesta 2013, del cual me honra. 
   Hoy en una mañana, de un día medio frío, visitamos en su casa situada en El Puente de Tamaraceite, al Ilustre Don Luis C. García Correa y Gómez, un lugar al que llamo un oasis que fue dehesa, entre la presa, la Mayordomía, el núcleo y disperso palmeral sitio con asentamientos antiguos con casas que fueron señoriales, algunas restos y testigos de sus edificaciones.
    Me acompaña otro Tenoyero José Miguel Sánchez Acosta, dándonos cita a las once de la mañana, a esta hora el sol quiere salir tímidamente cuando nos encontramos en la verja o puerta de su casa.
    En la espera, nos abre Don Luis, con un caluroso y cálido saludo, dándome  cuenta que lo da superponiendo las dos manos, ofreciéndonos todo lo que tiene como persona, a pesar de su avanzada y afortunada edad aparenta una imagen joven, con su siempre sonrisa y transparencia en su mirada, pelo surcado en el centro a dos bandas que le cubre los lados hasta parte de su frente. 
    En esta primera visita nos guía haciendo un recorrido a través de un pasillo que le sirve de biblioteca, pasando entre libros, fotos, cuadros esparramándose nuestras miradas, mientras nos detallaba sus colecciones de libros religiosos y de literatura sudamericana, entre tantos de carácter general, nos añadía que había estado dos años en Venezuela, como experiencia de ganarse la vida por si solo, consiguiendo esta prueba.
   

 Siguiendo el pasillo llegamos al despacho, nuestra primera visión en el fondo colgaban desde el techo y paredes sin contar mas de cincuenta, entre  reconocimientos y galardones, merecimientos, títulos que ha recibido a  través de su vida enriquecida y larga que guarda su historial, momento en el cual le expresamos nuestros humildes honores, manifestando su agradecimiento.
    Nos acomoda en el salón, entrando en conversaciones familiares entre raíces y parentescos al ver diferentes fotos que lo arropan sacando viveza de ellos, cambiando a temas sociales y humanos de conciliación y unión entre todos, algo que hay que iniciarlo desde pequeños, poniendo como ejemplo, usos  y costumbre de valores hoy desaparecidos y otros buenos que aparecen en bien de nuestra sociedad.
     Después de seguir saliendo diferentes temas, nos habla sobre todo del movimiento vecinal, cultural y social, caminos que ha recorrido paso a paso dentro del Distrito. El nos daba también la palabra, conversaciones que salían de los tres, formando un triángulo de conversación de interés, ante un hombre sabio por sus años, preparación y su dilatada y continua vida que aprovecha  día a día mientras pueda, considerándose esclavo de si mismo, viviendo con una ilusión especial si Dios me deja seguir escribiendo, deseándoles muchos años, dejándonos mas riqueza, del que digo: De este árbol humano frutero de la vida que no se pierda.
      Nos habla de su blog del cual se los recomiendo, donde ha escrito cerca de trescientos artículos, llegando a través de este medio a 67 países, aunque se conforma con que lo lea un solo lector. En los contenidos de sus artículos que es y será patrimonio nuestro por ser para mí tan bondadoso, nos escribe los valores del ser humano, preocupado por el comportamiento actual tan aislados entre unos y otros sin saludarse si quiera, diferenciando lo que son las ciudades a los Pueblos y Barrios a nivel de comunicación, destacando que el ser humano se tiene que comunicar, dando calor y cariño porque es parte de la felicidad  y la riqueza mayor, añade lo que fue e hicieron los hijos de los pueblos, ayudándose a hacer sus casas unos a otros, brindando con unos piscos de ron y el tradicional sancocho canario…, escuchándose las voces de sus gentes preocupadas en enfermedades y necesidades por los demás en armonía y confraternidad.    
     Nosotros sorprendidos al escucharle con esa voz apausada y clara, como si no tuviera prisa, sin embargo a nosotros el tiempo se nos iba, tratando de frenarlo, dándonos cuenta que llegaba la hora de despedirnos, hasta otros momentos que se repitan. En mi caso particular y en el reflejo del acompañante nos sentíamos agradecidos e interesados de todo lo que habíamos escuchado, dándonos cuenta lo mucho que habíamos aprendido en tan corto tiempo.
     En el camino de despedida, aprovechamos para hablar de tantas cosas que se nos habían quedado atrás, pasando a través de los pasillos exteriores pisando baldosas de piedras envejecida rodeando de plantas, jardines que nos perfumaban de la misma naturaleza, llegando a la verja, despidiéndonos con una reverencia al pie de la carretera.
     En mi pensamiento sentía todo lo que me había llevado sin dejar casi nada, pensando siempre en todos los demás, porque en cualquier ser y en todos hay una gran riqueza que se nos va mucha sin darnos cuenta.
     Me permito añadir que dentro del Distrito hay grandes personas con  muchos valores, unos conocidos, otros que pasan desapercibidos y sin darse cuenta van dejando el ejemplo desde la pobreza, sencillez a la humildad y que no valoramos.
     Este es el caso de estar y compartir unas horas ante una gran persona humilde y sencilla muy rica en valores que es el Ilustre Don Luis C. García Correa y Gómez   
     Don Luis me despido con una frase que le emociona:
AL OIR DECIR DE LOS DEMAS: “ANTE TODO ES USTED UNA GRAN PERSONA”   
       
         Desde Tenoya, les saludan, José Miguel Sánchez Acosta  y Tino Torón  

3 comentarios:

Pedro Domínguez Herrera dijo...

muy bien Tino; una narración atinada y clara. Prueba con el relato corto...
Pedro Dominguez Herrera

Tino Torón dijo...

Pedro: Amanece el día y junto veo el mensaje de descubrimiento, apoyo que me dan ánimos y tal vez cambie de rumbo y camino.
Con ese agradecer de amigos, colega, maestro y consejero

Me despido con alegría

Te Saluda,

Sergio Naranjo dijo...

Pues yo estoy en desacuerdo con Perico, al menos por una vez: Me gusta el estilo de Tino, porque se dedica uno un rato a descansar la mente mientras lo lee.
Quizá se deba a la capacidad que él tiene de implicar al lector en su relato.
O quizá a que ahora, con las nuevas tecnologías, pueda uno estar leyendo en un banco del centro comercial, mientras mi bujé hace sus compras o mira escaparates (más bien) sin que uno la moleste para marcharse.
Con lo que se verifica el silogismo: por orden de mi señora, haga el favor de no recortar sus textos, don Tino.