lunes, 12 de mayo de 2014

Trepas camaleónicos

Por Pedro Domínguez
Siempre ha existido una clase de individuos con gran habilidad para las relaciones humanas. Me refiero aquí, no las que dimanan de la nobleza y la generosidad, sino a esas otras, las que se ejercitan en beneficio propio, a sabiendas de las debilidades de aquellos a los que se les quieren succionar beneficios o estatus.
 Los trepas camaleónicos suelen ser muy inteligentes, unos verdaderos artistas de la simulación, de la adulación sutil, que parece ser admiración, y no un acercamiento interesado. Son camaleónicos porque se adaptan a cualquier circunstancia, visten hablan y gesticulan según convenga, ascienden con facilidad y se olvidan fácilmente de los favores recibidos. En la política hay muchos de estos personajes. “Esos políticos que no dan un palo al agua y siempre están en las listas”.
En toda juerga o celebración que se precie, siempre están estos animadores con clase, los que les imitan se abren camino en esto de las influencias de todo tipo, si les saben seguir las pistas.
Hace un tiempo vi a un aprendiz a político dando un mitin. Se agarraba con fuerza al atril, descargando sus hombros tensos y seguros mientras hablaba. Esta postura de prepotencia la había copiado de su líder. Con el paso del tiempo ha logrado una excelente posición en su partido.
Para más de lo mismo, gentes humildes y de gran valía humana, engañados por sus propias apreciaciones presumen de tener trato con estos personajes…
Hay otra clase de trepas de baja ralea. “Vividores”, por mas señas. Un subgrupo humano fácil de identificar, son aduladores, te miran a los ojos y parece que te entregan el alma de la amistad, con sus pesquisas llegan a todos los rincones de tu intimidad y con tan buen bagaje, te venden ante tu jefe, tu pareja, tu familiar… No tienen hartura en las herencias, son esquilmadores de sus propios hijos. Si van a un bar con acompañante, se toman tres copas, una paga el, las otras dos el otro. No respetan colas. Remolones para pagar, exigentes y crueles para cobrar. Te traicionan, y luego se burlan a tus espaldas de tu generosidad, presumen del engaño con artificio. Tienen otras bondades y virtudes fáciles de intuir con estas reseñas…Apartarse de esta clase de gente, es la mejor norma para tener una convivencia en paz, libre de la argucia malévola…

5 comentarios:

francisco diaz dijo...

Señor Pedro:
Bastantes veces me cortaste el pelo tu y tu hermano sindo.
Ahora al leer este escrito tuyo me siento orgulloso de mi peluquero además de vecino del barrio donde me vieron crecer en el lomo de los frailes.
A ti te consideró una buena persona y ser humano buen padre y esposo. Te doy ánimo para que sigas escribiendo y sigas abriendole los ojos a los ciudadanos y tamareceiteros gracias por escribir lo que piensas.

Pedro Domínguez Herrera dijo...

Te agradezco estas palabras de consideración. En mi siempre tendrás un "viejo" amigo. Ahora mismo no estoy con tu cara pero si con tu gesto que lo guardare gratamente en la memoria. !Muchas gracias!

Sergio Naranjo dijo...

Pedro no es peluquero. Es barbero, que es cosa de mayor importancia, sobre todo para mí. ¡Boh!, bien de secretos míos se sabe Pedro...

Pedro Domínguez Herrera dijo...

Sergio aprovecho al darte las gracias por tener la deferencia y ponerme un comentario para pedirte que pongas algún escrito tuyo en esta pagina que se echan en falta...son muy buenos..

francisco diaz dijo...

Mi amigo ;dejo claro en el comentario que hago que digo mi peluquero pues a mi me cortaba el pelo y si a usted lo afeitaba es evidente que para usted sea su barbero.
Aparte de esta diferencia creo que usted Señor Sergio estará de acuerdo conmigo
Que nuestro amigo Pedro sin duda es una buena persona y un analista nato, propio de una persona que le gusta escuchar a los demás.
Muchas gracias