jueves, 28 de agosto de 2014

Insultar

Por Luis C. García Correa y Gómez
Dice el diccionario que insultar es: ofender a uno con palabras, acciones o gestos.
Ofender: injuriar de palabra.
Injuriar: ultrajar  con obras o palabras. Dañar o menoscabar.
Creo que queda defino lo que significa insultar.
Quien insulta es, como mínimo, un maleducado e irrespetuoso.
No tiene disculpa quien insulta para defender una posición, y menos si es una disconformidad política.
Se pueden tener muy diferentes ideas, - sobre lo que se quiera - , y ser una persona educada y respetuosa.
La defensa del educado tiene enorme valor, porque no es subjetiva,  trata de ser objetiva con palabras respetuosas y entendibles, se  comparta o no, una opinión.
Además quien es educado no es cobarde.
Insultar es una manifestación de la cobardía. No tiene argumentos y ofende, insulta.
A ello hay que sumar que el que insulta falta a los fundamentos de la convivencia.
El respeto entre los seres humanos es fundamental para que haya una feliz, educada y libre convivencia.
Los seres humanos somos, por naturaleza, seres sociables. Nos necesitamos y convivimos en familia y en comunidad. Algo realmente maravilloso.
La unión hace la fuerza. Hoy, como nunca, nos necesitamos todos. De las ideas y creencias que sean.
Sólo necesitamos educación y la honesta participación para salir de esta tremenda crisis, en la que nos ha metido el poder económico perverso.
Es crisis de valores y, como consecuencia, económica.
Hasta tanto no haya una mayoría participativa, educada y honesta que imprima su proceder, seguiremos en la crisis, con la que ese poder perverso aumenta, se aprovecha de la situación de inferioridad para hacer su agosto.
Nunca antes esos perversos se han enriquecido y aumentado su poder como ahora.
Los maleducados, pasotas e individualista les están dando esa oportunidad de aumentar su riqueza material y poder.
Demostrémonos lo que somos: seres humanos maravillosos unidos por los mismos ideales del bien y de la libertad. Y exijamos su implantación, “sine qua non est felicitas”, porque nosotros, la mayoría los imponemos con nuestro comportamiento honesto y libre.
Aislemos, mejor convenzamos, a los maleducados, pasotas e individualistas, para poder anular al poder perverso y brille así para todos la luz de la verdad, siendo lo que somos: seres humanos libres, y, por tanto, felices.

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