domingo, 21 de septiembre de 2014

Memorias de un tenoyero: La Agricultura (capítulo primero)‏

Por Tino Torón
Los trabajadores del campo a través de los tiempos hicieron una labor importante, sobre todo de sacrificios, trabajando bajo el sol y la lluvia, destilando el sudor, haciendo frente a muchas dificultades e ir caminando a grandes distancias, quiero en este pequeño homenaje el reconocimiento a nivel social, que somos todos.

Gracias a ellos en los tiempos mas difíciles, pudo hacer frente junto a la ganadería, a la subsistencia, antes y después de la guerra, según me lo han contado los mayores, así y todo la población peló hasta las laderas como cigarras, comiéndose hasta las raíces, si ocurriera hoy un caso igual o similar con la población existente, no sé como nos  haríamos.    

Si no hubiera vivido las épocas que les narro, no podría escribir con sentimientos estos artículos, iniciándolos desde mi niñez.    
En mi época desde niño, fui descubriendo todo lo que me rodeaba, viviendo el gran auge de la agricultura, desde mi misma casa, hasta todo le entorno de mi Pueblo, contemplando el verdor del Valle de Tenoya y todos sus alrededores hasta llegar al mar.
Desde los mismos pies de mi casa y parte trasera se veían cercados plantados hasta las misma orillas de los caminos llegándome hasta los perfumes de los árboles frutales que habían en todas las fincas y hasta el olor de la tierra y el frescor cuando regaban, antes de levantarme en las madrugadas al vivir en primera fila de la Calle El Molino, sentía los pasos de muchos herrados y el murmullo respetuoso y en baja voz de las conversaciones, silbando algunos con esa melodía adiestrada imitando a los pájaros, también las mujeres cantaban a pesar de sus penurias reflejaban sus alegrías  en los caminos rumbo a sus diferentes puntos de trabajos y cuando iban a lavar. Entre ellos pasaban algunos con sus mulas y burros sabiendo quienes eran, también muchas mujeres entre ellas muy jóvenes con doce o trece años al igual que los varones algunos de menor edad, con pantalones cortos que cuando pasaban rozando las ortigas, se restregaban desesperados, dejando la escuela para irse a trabajar. Me contó una persona mayor que fue a trabajar niño y descalzo y llegó el dueño y lo vio, diciéndole al capataz “no ve a ese niño caminando rozándose entre peligrosas hierbas, búsquele otro cometido”. Un día estaba mi padre en una finca llamada El Cortijo, le fui a llevar el almuerzo por medio de caminos y laderas rompiendo una alpargata, el pillo de mi padre ante los demás me hizo con garepas de plataneras envueltas en el pie un zapato, ”ahora coge camino”…..entre ellos hay uno que me lo recuerda, otro me contó que un tal …...fue a hacer sus necesidades al pie de una platanera, se quitó la dentadura postiza, la colocó entre las hojas y se marchó, cuando se dio cuenta empezó a buscarla por el testigo que había dejado, el hombre nervioso llama a sus compañeros diciéndoles: “busquen las señas primero y junto están mis dientes”. (Creo que este solterón perdió algunas) otro padre e hijo de la zona de la Costa, medio brutitos, cuando iban a comer se quitaban la dentadura y un día las metieron en un balde de agua, al sacarlas se equivocaron y el hijo al no servirle la parte alta empezó a limarla y limarla echándola a perder, el padre casi lo mata.( En este sector hay muchas curiosidades y mataperrerías)    

Por regla general iban en ranchos dispersándose por los caminos hoy parte perdidos a las diferentes fincas, pasando también por Tamaraceite, mas tarde algunos en bicicletas, los que trabajaban con Los Betancores con mucho personal de Tamaraceite, desde Jefes, encargados, listeros, apuntadores, oficinistas, en talleres y en los tomateros y plantaciones de papas, plataneras, linderos que llegaban desde Los Giles al  cementerio del Puerto, Siete Palmas hasta Las Rehoyas, considerando que los Tenoyeros eran unos de los ranchos que residían mas lejos a pesar de los que también pasaban de las zonas de Arucas y Cardones, estos menos.   

3 comentarios:

Sergio Naranjo dijo...

Iban también de Miraflor, entre ellos, mi padre.
Lo que me quedé por saber es si apareció la "entaúra" del solterón, o al menos, la bosta...

Anónimo dijo...

Sergio: Este solterón, conocido por Tocallito perdió varias y tiene que yo sepa varias anécdotas, por contar una vez compró una cabra en el Toscón y cuando venía a la altura del túnel se la echo al hombro, cuando llegó a la casa se le murió.
Otro día al visitar el mercado de Las Palmas un gitano estaba haciendo una oferta de tejidos, llegó el momento que dijo: el que tenga una cierta cantidad de dinero se la llevaba todo, este sacó el dinero y se llevó el engaño.
En una ocasión vió fastamas en la madrugada donde llaman Morro Cangas, cuando amaneció el dia era ropa tendida, y siguen ...etc. (un día escribiré anécdotas que aun perduran en el recuerdo)
Un saludo

Sergio Naranjo dijo...

Re animo a que para el mes que viene vayas escribiendo todas aquellas que tengan que ver con fantasmas, almas en pena y similares que tengas en el recuerdo.
Saludos, tenoyero...