martes, 7 de octubre de 2014

La Injusticia

Por Luis C. García Correa y Gómez
La injusticia es la madre de todas las desdichas y de todas las desgracias.
La corrupción es uno de los cimientos sobre el que se edifica la injusticia, como también lo es la inmoralidad.
La injusticia es apoyo para los poderes perversos y desamparo para los poderes del pueblo.
La injusticia reduce el bien de las minorías honestas y participativas. Puede llegar a acabar con ellas.
Sólo las mayorías honestas y participativas pueden cambiar la injusticia en justicia.
Otro de los pecados de la injusticia es la politización partidista, activa y efectiva, de la justicia y de todo poder social y popular.
¡Todo, absolutamente todo, está y estará al servicio de nosotros, del pueblo!
Cualquier desvío y falta de aplicación vivencial, y deshonesto, de ese mandato y obligación de “todo al servicio del pueblo”, crea injusticia e inmoralidad.
Todos, sin excepción, somos responsables de la justicia y de la injusticia.
Los pasotas y los individualistas contribuyen, directamente, al desarrollo, instalación y subsiguiente opresión de la injusticia y de la inmoralidad.
Todo el que no participa honestamente coopera al establecimiento y desarrollo de la injusticia.
Todo el que participa honestamente coopera al establecimiento y desarrollo de la justicia.
Sólo se necesita una mayoría honesta, participativa y libre para que haya justicia y no injusticia.
Sólo se necesita una mayoría honesta, participativa y libre para que haya justicia, honradez, felicidad y libertad en todo, para todo y para todos.

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