lunes, 11 de mayo de 2015

La Amabilidad

Por Luis C. García Correa
La amabilidad es la reina de la buena educación.
La amabilidad engendra la amistad. La protege y facilita su desarrollo. La amabilidad facilita la felicidad.
La buena educación es el cimiento de la amabilidad, de la felicidad y de la libertad.
Una sonrisa, un apretón de manos, una palmada en la espalda, un abrazo, no quejarse sin razón… son modos sencillos de repartir felicidad.
Si estuviese regido por la amabilidad, si todos fuésemos amables, el mundo sería lo que tiene que ser: un espacio y un tiempo maravilloso, digno de recordar y de vivir.
No se puede repartir el bien sin la amabilidad.
El ser humano es el único ser del Planeta Tierra que puede ser amable y que puede disfrutar de la amabilidad de sus congéneres.
Es más rentable ser amable, que ser desagradable.
¡Qué alegría tan grande la que uno siente cuando es amable! ¡Qué alegría tan grande la que uno siente cuando es tratado por una persona amable! ¡Qué desagradables son los maleducados como los envidiosos!
Una sonrisa a tiempo, endulza la amargura del momento.
La amabilidad engendra bienestar, satisfacción y felicidad.
Seamos siempre lo más amables que podamos. De esta manera, fortalecemos nuestra felicidad, la felicidad del amigo, y la felicidad del vecino.
En efecto: ¡la amabilidad es la puerta de la felicidad! 

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