lunes, 1 de junio de 2015

¿En qué puedo ser útil? ¿En qué puedo ayudar?

La bondad se manifiesta con hechos, con buenos deseos y con la honesta participación.
La bondad se hace por tener un corazón bondadoso, una educación en valores y por la honestidad.
Siendo bondadoso se tiene la inclinación a hacer el bien.
¿Para qué sirve, y debe servir ser útil? Para todo.
Ser útil y poder ayudar, es una condición y necesidad natural del Ser Humano. Lo contrario es una aberración y es antinatural.
Los Seres Humanos somos sociables, nobles y buenos por naturaleza, que se amplía con  la educación recibida.
Todos podemos y debemos ser útiles.
Todos debemos sentirnos realizados siendo útiles.
Por Luis C. García Correa
La utilidad es un medio, eficaz y necesario, en las buenas relaciones humanas.
Sentirnos y ser útiles nos debe llevar a ser buenos, naturales, y efectivos.
Los Seres Humanos nos necesitamos los unos a los otros. Somos seres sociables por naturaleza.
La felicidad está en compartir, en ser útiles y ayudarnos los unos a los otros.
Para una honesta participación es absolutamente necesario ser de utilidad, y compartir esa utilidad.
La utilización no debe ser malévola, eso es abuso. La utilización es servir y servirse para fines de utilidad, para servir algún fin de utilidad.
Vivimos un momento en donde el ser útil a los demás y a sí mismo, tiene una connotación maravillosa de honestidad y de bondad, y un tanto de incomprensión.
Estamos permitiendo, por activa y por pasiva, que el mal se enseñoree sobre todos nosotros, y eso es irse envenenando a conciencia y con conciencia.
¡Quien quiera mal por su gusto, que vaya al infierno a quejarse! Eso dice la sabia experiencia popular.
Todos nos necesitamos los unos a los otros.
Todos debemos ser útiles si queremos mirar de frente, querer, amar y sentir la debida felicidad que junto con la libertad, nos hace vivir para lo que hemos nacido: felices y libres.
Quiero y necesito ser útil, y serlo en todo lo que yo pueda y deba, para sentirme feliz y libre. 
¿En qué puedo ser útil? ¿En qué puedo ayudar?  En todo, por todo y con todo.
Ser útil a los demás para ayudar a los demás, es la necesidad de hoy si queremos lo que debemos hacer por los demás.
Sin la utilidad en el bien, sin el ser honestamente útiles, no hay felicidad ni libertad, y menos el comportamiento verdaderamente humano del Ser Humano.
¿En qué puedo ser útil? ¿En qué puedo ayudar?
¿Quién no  conoce y sabe contestar con honestidad a esa necesidad?
¿Usted qué opina?
Le necesitamos.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

sr. garcía correa: con todo mi respeto debo pedirle que deje de una vez por todas de ejercer de cura, que no es lo suyo. sus continuas homilías son cansinas,repetitivas y hasta da la impresión de que se está flagelando para purgar algún viejo pecado que le corroe el alma.
sus conocimientos en otras materias podrían ser útiles para mucha gente, desde su dirección del jardín canario hasta su paso por la política, pero deje para los profesionales del púlpito
y la palabra, la catequesis y el canto gregoriano.
tan cercano que anduvo usted de la tierra,la de cultivar, sería muy aprovechable adaptar su discurso a la misma para salvar la flora de nuestro entorno, devorada por los demonios del asfalto, del ladrillo y y del empresario voraz.
Intente aterrizar. usted es buena persona, pero sus escritos... excesiva penitencia.

Anónimo dijo...

Luis Correa es un vecino que ejerce a fondo su creencia religiosa; que está mucho más allá que la de cualquier cura ¡¡yo lo aseguro!! Y, no se le debe ofender llamándole cura.
¿Se alegra usted de que alguien tenga un pecado y le corroa el alma? ¡¡ A usted que le importa!! ¿Tiene usted un pecado corroyéndole el alma? ¿Cree que el mal repartido aun con ventilador toca a menos? Yo, ateo gracias a Dios, respingo ante lo gregoriano, las catequesis y cualquier metafísica. Soy ateo reactivo; odio toda manifestación religiosa. Dicho lo cual, el ciudadano Luis es hombre al que le debemos gran respeto por él mismo y por el amplio sector de sus lectores (yo cuestiono creencias en general pero nunca, de alguien en particular por ser ello una cósmica- cosmológica falta de lesa humanidad y de respeto). Una vez, yo de chiquillo, le cometí una granujada, de la que hoy con más fundamento me arrepiento profundamente; bueno… él me la pasó por alto y nunca me negó sus tuberías para yo pasar agua.
Hombre que de atento hasta fatiga y aturde; de honestidad que hasta desinterés produce en este mundo totalmente deshonesto; compungido, cariñoso donde el rencor no resquicia. No es justo que desde nuestra maldad se interfiera en el final de una vida que de hecho se ha esforzado en una finalidad; que yo, por lo menos, no he tenido la suerte de poder contemplar y tener.

Antonio Domínguez

Anónimo dijo...

He leído el comentario anónimo a este escrito y no me ha resultado posible dejar de comentar la desagradable y maleducada reseña en la que se vilipendia a una persona respetable y amiga. Y no por estos dos adjetivos sobremanera, sino simplemente porque se trata de una persona, merecedora, por tanto de todo respeto. Nos estamos refiriendo a alguien que, con su actitud, tanto cuando escribe aquí, como cuando se relaciona con todos los vecinos, es un digno ejemplo del afecto y de la cortesía hacia todo el mundo; sin excepción. A nadie hace daño alguno don Luis escribiendo su nada dañina forma de pensar. A él no le avergüenza, como a muchos, expresar sus creencias e invitar al sano ejercicio de las mismas. Además lo que él manifiesta no es nuevo, todos los valores que alaba y manifiesta (entre ellos nuestra religión católica) son los mismos por los que ha discurrido nuestra cultura y nuestra historia. Son los valores qure respiraron nuestros padres, abuelos... y así hasta perdernos detrás de los siglos. D. Luis: por favor, no deje usted de seguir siendo el espejo que nos hace sentir orgullosos de sabernos buena gente.
Con todo mi cariño.
José Juan Mujica Villegas

Pedro Domínguez Herrera dijo...

Don Luis tenga toda mi consideración y aprecio. Es verdad que usted puede escribir de cosas muy interesantes, por su experiencia en cargos públicos y por su bagaje cultural; pero le gusta escribir sobre temas de virtud, religión, del amor fraternal… Con todo mi respeto le pido que siga por esa senda en la que los creyentes sabemos por la fe que un mundo mejor es posible…

Sergio Naranjo dijo...

Desde mi creencia en que somos parte de un todo indivisible, considero fuera de lugar el ataque a una persona que se limita a expandir buenos valores de vida y a las que a lo sumo se le añade la fe en un ser superior.
No me resulta motivo para descalificar a alguien que después de haberse pasado la vida en otras actividades quiere ahora ocuparse de lo que en su libertad y sin ofender a nadie le resulta conveniente.
Mi apoyo a los escritos de Luis Correa, no sólo por su contenido sino por la pulcritud de su presentación. Y quien, con otras edades y energías, quiera dedicarse a otros tipos de actividades sociales, que lo haga sin desacreditar al resto, mera forma de totalitarismo.