viernes, 8 de abril de 2016

Con todo mi cariño a Venezuela y a los venezolanos

Por Luis C. García Correa
Mi amor y mi pasión por Venezuela y por los venezolanos son notorios, con el añadido de eterno agradecimiento por haberme acogido, enseñado, y fortalecido.
Últimamente he oído de un señor venezolano el refrán: “no me des, ponme donde hay”. Y la frase lapidaria: “éramos felices y no lo sabíamos”.
Dos frases tan significativas y tan contradictorias.
La primera es de una corrupción impresionante, y la segunda es de un amor impresionante.
No creo que exista en este Planeta Tierra un territorio más rico que Venezuela.
Sin olvidar que los países son verdaderamente ricos por sus habitantes.
Se puede tener una mina de diamantes y estar en la miseria si no se explota, lógicamente.
Pregunté y me dijeron que se vivía solo del petróleo y que se había dejado de producir.
No hay riqueza en ningún país, incluso Venezuela, que permita vivir de ella sin trabajar y sin producir.
El trabajo dignifica al ser humano, lo hace mejor y de más valor, llena de ilusión y fortalece la vida y su visión.
Tuve el gran honor y alegría de conocer y compartir unas jornadas con don Rafael Caldera cuando estuvo en Gran Canaria. Yo era concejal de Las Palmas y me encargaron que lo atendiese, y fue inolvidable, Él decía una frase que no he olvidado: “tenemos que sembrar el petróleo”.
¿Han sembrado el petróleo?
Los pueblos son grandes cuando reconocen sus errores y los enmiendan.
Yo soy un rezón. Seguiré rezando por Venezuela y por mis queridos venezolanos a quienes tanto tengo que agradecer y que jamás olvidaré.
¿En qué puedo ayudarles? “Estoy a la orden”, y siempre dispuesto a ayudar por necesidad, por agradecimiento, por cariño, por amistad y por lealtad.
Sembrar el petróleo es cultivar la tierra, criar ganado en los llanos, producir, trabajar y vivir con esa abundancia de materias primas, y en definitiva, vivir del trabajo bien hecho por el bien personal y social, y siguiendo el ejemplo que me dieron ellos mismos, mis queridos venezolanos, y que no quiero olvidar.
Quiero con pasión a Venezuela y a los venezolanos.
No doy ni trato de dar lecciones a nadie. ¡Padre Dios me libre! Solo quiero ayudar.

¿En qué puedo ayudar?

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