jueves, 26 de enero de 2017

Ser monárquico

Por Luis C. García Correa
Ser monárquico hoy debería ser lo normal.
Nuestro Rey y nuestra Monarquía constitucionales, con una larga tradición de varios siglos de historia, han quedado como un tesoro de gran valor, porque la institución no se compra ni se vende.
Tener Rey es un honor y una responsabilidad, porque las cosas valiosas se tienen hay que cuidarlas, para que relumbren, para transmitirlas con todo su esplendor a las generaciones futuras.
¿Qué es ser monárquico? Trataré de ser imparcial porque soy monárquico por herencia, creencia, convicción y admiración a nuestro Rey, SM. Felipe VI.
Ser monárquico es creer en un régimen de vida en el que la persona que nos representa, a cada uno y a la nación, lleva título de Rey.
Es lo que somos los españoles: una monarquía parlamentaria con un Rey que nos representa a todos, sean monárquicos o no.
Su Majestad el Rey don Felipe VI, Rey de España, lo es por la Constitución y por derecho de dinastía.
Por mis creencias, mi honestidad y lealtad a Su Majestad don Felipe VI, Rey de España y de los españoles, estoy dispuesto a dar mi vida, que es el bien de más valor del que dispongo. Eso, para mí, es ser monárquico.
No creo que una persona pueda creer en una forma de vida a medias, o de tres al cuarto. O se es, o no se es. En el patriotismo y lealtad no hay términos medios, o se es o no se es.
Soy monárquico, si o si. Y lo reitero: estoy, y he estado siempre dispuesto a dar mi vida por Su Majestad el Rey Felipe VI, por España y por los españoles.
Ser monárquico exige lealtad y respeto hasta la muerte.
Ser monárquico es creer y dar la vida, por honestidad y lealtad, a Su Majestad el Rey Felipe VI, a España y a los españoles.

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