viernes, 3 de febrero de 2017

La brigada antigrafiti

LPDLP. Antes de hacer una pintada de mal gusto en cualquier espacio de la ciudad se debería saber que dicha acción tiene consecuencias tanto económicas como medioambientales. Dar a conocer esta realidad es el nuevo objetivo de la concejalía de Limpieza que desde mediados del pasado mes de enero se dedica a eliminar los más de 200 grafitis no artísticos que hay por la capital, labor en la que se emplea a fondo una cuadrilla especial de seis operarios.
Hay grafitis que son una auténtica obra de arte y Las Palmas de Gran Canaria cuenta con muchos que son una delicia para la vista. Pero no todo el que coge un espray lo hace con la idea de embellecer de manera creativa la ciudad. Y es que ya sea en muros, fachadas o bancos de parques, son más de 200 los rincones de la capital en los que las pintadas brotan sin más sentido aparente que el de dejar una impronta porque sí. Una realidad ante la que el Ayuntamiento capitalino ha decidido tomar cartas en el asunto con el objetivo de eliminar cualquier contaminación visual. Los encargados de llevarlo a cabo a golpe de decapante y agua caliente son los seis trabajadores del Servicio de Limpieza Viaria que conforman la brigada antigrafitis.
Fue el pasado 16 de enero cuando se inició un proyecto especial para eliminar las 213 pintadas que se contabilizaron en el último trimestre de 2016 en el municipio. De todos los tamaños y de todos los colores, no hay ni un solo distrito que se libre de este tipo de acciones que distan mucho de ser artísticas. De todos ellos, el peor parado es el Cono Sur donde se localizaron 92 de ellas, si bien no se descarta que hayan aumentado en estos dos primeros meses de 2017, según apuntó el jefe del servicio, Alejandro Olarte. Tampoco se ha cerrado de manera definitiva la cifra de grafitis hallados en Ciudad Alta, donde se encontraron 47; la zona de La Isleta el Puerto y Las Canteras, donde había 15 y en Tamaraceite, San Lorenzo y Tenoya, donde se aparecieron 13. Tan solo en el Centro han permanecido invariables de manera oficial los 46 dibujos cuantificados por los inspectores de Limpieza y precisamente ellos son los primeros que están siendo eliminados.
"Esto no es arte, es vandalismo", asegura Ángel Ortiz mientras recoge los materiales que acaba de usar para quitar una enorme pintada de uno de los muros del parque Ladera de La Minilla junto a su compañero Yeray Hernández. Ambos son miembros de la cuadrilla especial formada por seis personas que acuden a los barrios para enmendar a mano lo que otros han hecho. Y es que aunque están dotados de dos furgones hidrolimpiadoras y uno de mantenimiento, la limpieza de la pintura se hace a base de aplicar manualmente una capa de decapante y, más tarde, agua caliente que sale a presión por las pistolas que están conectadas a las calderas que portan los vehículos. "En las tres pintadas que hemos quitado hoy [por ayer] hemos empleado entre 150 y 200 litros", cuentan los operarios ante la falta de conciencia sobre el impacto que tienen sobre el medio ambiente este tipo de dibujos. Y es que estas cantidades pueden aumentar dependiendo de la dimensión del grafiti, así como del material que se emplea para hacerlo, ya que según explica Ortiz, las superficies más porosas es más complicado que el acabado sea perfecto, así como cuenta que "es imposible quitar el rotulador".
Además, esto repercute en las arcas municipales. Tan solo el año pasado se destinaron 60.000 euros a eliminar 1.700 pintadas. Este año, el presupuesto contará con 8.500 euros más, que correrán a cargo de las distintas concejalías de distrito a cargo de materiales necesarios para proceder a la limpieza. "Pero todo este dinero se podría destinar a otras cosas de la ciudad", se lamentó ayer la edil responsable del Área de Limpieza, Pilar Álvarez, quien anunció que su concejalía tiene previsto arrancar en los próximos meses con una campaña preventiva que se sumará a la paliativa que ahora mismo se lleva a cabo. "La idea es hablar con los propietarios de los comercios donde se venden los espráis para que informen sobre el daño que su mal uso puede hacer, así como las consecuencias que tiene hacer este tipo de grafitis". De ser pillado in fraganti, el autor recibirá una multa de 300 euros, según está recogida en la ordenanza municipal. Algo a lo que se le podría sumar en un futuro no muy lejano "algún tipo de trabajo comunitario que sirva para concienciarse", según comentó ayer la concejala.

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